lunes, 24 de julio de 2017

Apóstol Pablo: machista, misógino y opresor


La sociedad occidental en la que vivimos aún no supera las ideas de superioridad del hombre sobre la mujer. Es penoso evidenciar en lo económico, como los sueldos de personas que realizan el mismo trabajo varía tanto sólo por haber nacido con genitales diferentes. No podemos dejar de mencionar el aspecto social en cuanto a: tratos, miradas, insinuaciones, y una larga lista de cosas que día a día padecen las mujeres porque los del sexo opuesto, no saben dominar su salvaje masculinidad. Este fenómeno discriminatorio, es también parte de nuestras congregaciones y, en definitiva, de la vida de nuestros hermanos y hermanas. Es que el machismo está arraigado en nuestra cultura y eso no lo podemos negar.

Provengo de un trasfondo bautista. Hace aproximadamente un año, en medio de una búsqueda por mi identidad denominacional, me di cuenta que en el 2010 la Unión de Iglesias Bautistas de Chile (Ubach) había aprobado la ordenación pastoral de mujeres. Cuando leí eso se me produjeron sensaciones extrañas a la mente, fue casi a la par del momento en que me enteré que los bautistas chilenos habían firmado un documento en apoyo al gobierno militar en 1974, considerándolo como parte de la voluntad de Dios para nuestro pueblo. En fin. Pensaba en el sustento bíblico que había para hacer tal afirmación (que las mujeres pudieran pastorear) y en mi interior retumbaba 1° Corintios 14:34-35. Sin mucha instrucción teológica (en ese tiempo era muy bueno para leer la Biblia, sin importarme no comprender varias cosas), pero con un fuerte sentido común en cuanto a la igualdad en los géneros, decidí aceptar aquella medida y apoyarla. Sin duda, ese no es el único pasaje que puede atentar contra la dignidad de la mujer si es mal interpretado; existen otros más que pudieran usarse (y se han usado), pero dada la extensión de esta publicación, me limitaré a considerar sólo este texto. Así, desde aquel momento hasta ahora, después de haberme cambiado de carrera (de ingeniería a sociología) y compatibilizar mis estudios universitarios con estudios teológicos, me atrevo a esbozar con la ayuda de algunos eruditos, una explicación sobre dicho pasaje.

El texto aludido expresa:
Guarden las mujeres silencio en la iglesia, pues no les está permitido hablar. Que estén sumisas, como lo establece la ley. Si quieren saber algo, que se lo pregunten en casa a sus esposos; porque no está bien visto que una mujer hable en la iglesia.
1 Corintios 14:34-35 Nueva Versión Internacional (NVI)

Algunos autores piadosos señalan que lo que Pablo escribe, lo hace en conciencia a lo que ocurría en esa realidad cultural específica. Y es que, según ellos, las mujeres estaban en desventaja en cuanto a instrucción con el varón. Por tanto, el apóstol busca igualar los niveles de conocimiento en un lugar privado y personalizado (Bortolini, 2007). Así mismo, la carta declara:
En cambio, toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta deshonra al que es su cabeza; es como si estuviera rasurada.  Si la mujer no se cubre la cabeza, que se corte también el cabello; pero, si es vergonzoso para la mujer tener el pelo corto o la cabeza rasurada, que se la cubra.
1 Corintios 11:5-6 Nueva Versión Internacional (NVI)

Es decir, entrega instrucciones para que la mujer profetice, ejerza su don o carisma en público, en la congregación. La sugerencia puede parecernos escandalosa, no obstante, el propósito es diferenciar a las mujeres cristianas de las paganas para protegerlas de potenciales ataques. Nos preguntamos entonces ¿Qué quiso decir Pablo? Parece que el Apóstol se marea en su explicación rabínica en aquellos pasajes que preceden o suceden a la última cita. Por otro lado, si interpretamos que la mujer sólo por ser mujer no puede hablar en la congregación, estaríamos contradiciendo una afirmación previa de Pablo en Gálatas, donde afirma la igualdad entre todas las personas:
Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús.
Gálatas 3:28 Nueva Versión Internacional (NVI)

Otros más drásticos acuden a la denominada crítica textual. Bajo la cual sostienen que el pasaje de 1° Corintios es una nota al margen que con el tiempo se fue incorporando al texto de Pablo (Hanks, 2012). Esta práctica explicativa era común en los manuscritos y muchos eruditos en el área sostienen como válida esta hipótesis. El autor, mantiene esta última postura. Sin embargo, lo que basta rescatar es que sea cual sea el motivo por el cual ese pasaje y otros más están ahí, responden una realidad cultural específica. Así hoy no exigiríamos a las mujeres usar velos y cubrir sus cabezas para entrar a nuestras iglesias o predicar; por decirlo menos, nos parecería ridículo.

En conclusión, Pablo es machista, misógino y opresor si lo leemos con nuestros lentes (prejuicios) y nada más. Me refiero a que no acudimos a la ayuda de herramientas bíblico-teológicas que se intentaron exponer en éste artículo y además no identificamos aquellas ideas preconcebidas que tenemos de sobre Pablo o de la Biblia en general. Es comprensible que quizá a veces no tengamos todos los medios para acceder a ciertas herramientas, pero si estás leyendo esto es porque tienes algún aparato digital que te permite hacerlo y conexión a internet, esas dos cosas son suficientes para navegar por la web y descubrir un sinfín de materiales disponibles. Por cierto, hay que tener cuidado con la calidad (veracidad) de lo que leemos, pero también en las redes sociales hay grupos y foros que permiten orientar nuestras búsquedas. Finalmente, en nuestras congregaciones también están nuestros pastores, diáconos o hermanos que pueden ayudarnos a conocer ciertos asuntos de la escritura.

No entendemos que el evangelio de Jesús y la verdad que Dios (Yavé) transmite a los israelitas es un mensaje LIBERADOR en el más amplio sentido de la palabra. !Vaya que nos cuesta, justamente, por nuestros prejuicios religiosos!. Por eso, en esta ocasión quiero desafiar a los lectores a no hacer una lectura ingenua y literalista de la Biblia. Les animo a reflexionarla con mayor profundidad, altura de miras y a buscar más allá de lo que nos señala la letra de la traducción que decidimos ocupar.

Referencias:

Bartolini, J. (2007). Introducción a san Pablo y sus cartas. Bogotá, Colombia: San Pablo.

Hanks, T. (2012). El Evangelio Subversivo. Bogotá: Colombia: Clie.

2 comentarios:

Javier dijo...

Buen comentario, pero la observación referente al apoyo al gobierno militar es sesgada, ya que fueron solo un par de personas bautistas que firmaron, pero tambien hubieron bautistas que firmaron una carta de cristianos en contra de la dictadura, es mas, se conocen hermanos bautistas que integraron la Vicaria de la solidaridad.

Esteban Burgos dijo...

Gracias por el aporte. Tengo claro que fue una desición arbitraria y sin la consulta a todos los Bautistas chilenos. Yo hice mención de aquello para reflejar mi asombro ante el descubrimiento de tales hechos. Además, Justo Anderson en su Historia de los Bautistas, relata que habían posiciones divididas al interior de la iglesia y que muchos fueron detenidos desaparecidos.