jueves, 11 de mayo de 2017

Reflexiones cortas: ...¡Más acá! (2)

Aquel que se preocupa por la salvación de su alma "inmortal" y de un supuesto "más allá", no ha sabido escuchar el llamado de Dios ni valorar sus inmerecidos dones.

Solo aquél que se preocupa desinteresadamente por la salvación de su prójimo, del otro, goza inconscientemente de la salvación de Dios. Pero si busca salvar a otros como medio para sentirse seguro en su propia salvación, ya tiene su recompensa y no será considerado por Dios.

Tampoco se trata de "salvar almas" para que dejen este mundo. Sino que hemos de dirigirnos siempre al otro como una persona integral y completa, y como parte de un contexto que también hay que salvar. Así gozaremos de anticipos y señales del Reino que viene a renovar la creación, no a desecharla.

viernes, 5 de mayo de 2017

Reflexiones cortas:... a la diestra del Padre

Los que han leído las series de reflexiones cortas que he hecho en face y blog, verá que rechazo la idea de una salvación escapista que nos saque de nuestra querida tierra. No creo en el "más allá" tan implantado en nuestra cultura religiosa.

Esto podría chocar con una doctrina esencial del cristianismo, que es la Ascensión de Cristo al cielo, a la diestra del Padre. Es un tema que debo seguir revisando, pero mi comprensión actual concluye que la "Ascensión a la diestra del Padre", más que un lugar geográfico material o inmaterial distinto a la tierra, es una glorificación y un cargo divino. También sabemos que se habla del cielo y de lo celestial haciendo referencia a lo invisible. El Reino de Dios es el Reino de los Cielos no porque esté fuera de la tierra, sino porque todavía no se manifiesta plenamente. Pero la Biblia es clara al decir que está en medio nuestro y que ya vendrá plenamente.

Pero, respecto a la persona de Jesucristo resucitada en carne y hueso... ¿dónde está físicamente? La negación de un "más allá" inmaterial o lejano a la tierra nos lleva a una preciosísima conclusión. ¡Jesús de Nazaret, de carne y hueso, sigue caminando en medio nuestro! Su gloria actual le da poder para pasar desapercibido, por lo que podría ser que el desconocido con el que te sentaste en la micro haya sido Él y no te diste cuenta, similar a como les pasó a los discípulos camino a Emaús (Lc.24:13-35). ¡Tremendo! Ahora, siempre que me cruce con un desconocido tendré que mirarlo a los ojos y preguntarme, aunque sea por un segundo, "¿serás tú, Señor?".

Ahora cobra mucho más sentido el valor de la hospitalidad, pudiendo tener la oportunidad de Abraham, Sara y Lot de recibir al Señor en sus casas (Gen.19), como también dice Pablo en Hb.13:2: "No os olvidéis de mostrar hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles."

jueves, 4 de mayo de 2017

Reflexiones cortas: ¡Más acá!

Recién cuando los cristianos dejen de preocuparse de la inmortalidad de su alma y de un supuesto "más allá", podrán estar atentos a la presencia y acción de Dios en nuestro amado mundo.

Aquél que busca la salvación de su alma no ha sabido escuchar el llamado de Dios ni valorar sus inmerecidos dones.

martes, 18 de abril de 2017

Reflexiones cortas: Idolatría

No existe una escala de buenas obras y de pecados. Pues solo existe 1 mandamiento: amarás al Señor, tu Dios, con todas tus fuerzas y con todo tu ser; y 1 solo pecado: la idolatría, que es depositar tu confianza y esperanza en cosas ajenas a Dios.
Toda acción, pensamiento u omisión será buena, si nace del amor divino; y será mala si nace de la confianza a uno mismo o a cualquier persona, cosa o ideología que se presente como autoridad digna de confianza, poniéndose así en el lugar de Dios.
El decálogo se presenta de tal forma que el 1er mandamiento incluye todos los siguientes, y cada mandamiento nace del anterior. De todas formas, no podemos poner los pecados de murmuración y envidia (los últimos del decálogo) en un estatus inferior a los de idolatría (los primeros del decálogo). Pues si repasamos el pasaje de la caída en el jardín del Edén, la desconfianza hacia Dios y el pecado original no hubieran tenido lugar si no fuera por la envidia y la murmuración de la serpiente.
El q simplemente ha hablado sin amor contra su prójimo no puede decir que es moralmente mejor que el satanista o el pedófilo, pues en definitiva todas esas faltas no son más que muestras de nuestro poco amor y nuestra poca confianza para con Dios, y como tal el pecado es siempre el mismo y equivalente es nuestra deshonra y lejanía de Dios.

Reflexiones cortas: Fanatismo

De veras que soy todo un fanático y un radical. Lo digo con sinceridad y sin arrepentimiento... y ojalá fuera más fanático y radical de lo que he sido hasta el día de hoy.
En verdad creo que la única vida plena y abundante es aquella que se entrega por completo a aquello (o aquél) que lo apasiona y es motivo de su adoración. Aquello por lo cual estamos dispuestos a desechar toda racionalidad y ética, e incluso desecharnos a nosotros mismos. Esa pasión que hace perdernos en aquella única causa que da sentido a nuestra vida entera, la justifica y puede justificar cualquier medio.
¿Es eso malo? ¿Es malo entregarse a tal pasión que justifique cualquier medio? ¿No es más cuerdo decir que el fin no justifica los medios?
Si fuera malo, la vida no tendría sentido. La pregunta correcta es la siguiente: ¿De qué (o quién) somos fanáticos?
Aquél que sigue al Señor, y busca con su vida amar como Él ama... ha de ser lo más radical posible y es libre de toda razón y de toda moral. No se esfuerza en justificarse ni en juzgar, pues sabe que es Él el único que justifica y juzga. No ve la necesidad de defenderle, pues sabe que es Él quien ha de defendernos. No busca dominar, pues sabe que es Él la única autoridad. No se cierra, sino que se abre, ama y entrega sin límites, sintiendo así comunión con quien nos amó y dio su vida radicalmente por nosotros.
¡No hay límites para Tu amor y nadie puede tomar Tú lugar! ¡Nunca me cansaré de adorarte, servirte y proclamarte, oh Señor Jesús, cada segundo de mi vida! Guíanos y sálvanos, Dios mío, de querer tomar tu lugar, de seguir a falsos dioses y, especialmente, de usar tu nombre en vano. Amén.

Reflexiones cortas: la sorpresa de la salvación

La certeza de la salvación defendida por Lutero y Calvino, confiados en las promesas salvíficas por la sola gracia y la sola fe, fácilmente pueden desvirtuar estas promesas y terminar convirtiendo la salvación inmerecida en un derecho.
Por una parte, el que se aferra a la letra de la Ley y a cumplirla con sus propias fuerzas, busca dominarla para negociar con Dios y exigirle su bendición, o bien para desligarse de Él y bastarse con la auto-justificación y juzgar a otros. Por otra parte, el que se aferra a la salvación por sola gracia y sola fe, confiado en que la salvación no se pierde y sin sentirse sujeto a la Ley ni al juicio de Dios, utiliza las promesas para dominar a Dios, exigirle su bendición y simplemente sentirse seguro en sí mismo y por encima de otros
La fe no es una cuestión binaria, blanco o negro, que se tenga o no se tenga. Uno puede tener más o menos fe, y es subjetivo hasta qué punto se puede decir que tenemos o no tenemos fe. La fe no es aferrarse lógicamente a una sistema de creencias ni a alguna autoridad u organización religiosa, sino que la fe es confianza y entrega plena a la persona misma de Dios. Mientras más fe tengo, se me hace más evidente que me falta fe. Al ver que mis acciones no se rigen por el designio de Dios y su amor, se evidencia mi falta de fe, por lo que efectivamente temo al juicio de Dios y no puedo más que rogar que me aumente la fe, pudiendo sentir consuelo al evidenciar que nos responde y nos ama por pura gracia.
Al final, la única certeza es que el juicio de Dios nos pillará por sorpresa y que los primeros serán los postreros. La salvación que podemos gozar hoy es la de tener un corazón alegre y agradecido por recibir su Palabra y seguirla, y poder gozar de sus dones inmerecidos, muchos de los cuales da sin condición tanto a buenos como a malos, tanto a salvos como a perdidos.

Reflexiones cortas: Salvación personal --> Salvación del mundo

La salvación personal es la relación misma que Dios ha entablado con nosotros en este mundo, mediante la fe, que es una gracia de Dios. Pero no nos ha salvado del mundo, sino que nos ha salvado para el mundo.

El único sentido de la salvación personal es la salvación del mundo, la misión y la instauración plena del reino de Dios que viene a nosotros. No es la salvación personal la que buscamos, sino la salvación del mundo. En la misión y lucha por la instauración del reino de Dios en Cristo Jesús es que gozamos, inconscientemente, de la salvación personal.

Es Dios el que instaura su reino y no nosotros. No debemos darnos tanta importancia ni sentirnos imprescindibles para la misión. Pero Dios, en su gracia, nos ha dado el privilegio de ser parte de su misión, disponiéndonos como instrumentos suyo. El ser instrumento de Dios no es un mérito para alcanzar a Dios. Al revés. Ser instrumento es la salvación misma que Dios mismo ha obrado en nosotros por su gracia. Es un regalo de Dios y el sentido de nuestra vida.

No existe comunión con Dios si ésta no es anticipo de la reconciliación, justicia y paz universal que tendrá el mundo y la creación toda bajo el reino de Dios. Y así, la santificación y las buenas obras, que nacen de la fe y son una gracia obrada por el Espíritu Santo en nosotros, son anticipos concretos del reino de Dios que viene.

Así mismo, la confianza en que el reino de Dios viene pronto, nos anima a entregarnos a la misión sin miedo y sin demora.

A Él solo sea todo el poder, la honra y la gloria, para que haya paz en nuestro mundo. Amén