Fuente: http://no-me-mires-ahora.blogspot.cl/2016/01/javier-soto.html
jueves, 21 de enero de 2016
Javier Soto
Este texto surge a partir de una travesura que realicé el día de ayer (foto al final) y mis reflexiones al respecto. No pretende representar ninguna opinión más que la mía. Sé que su contenido es impopular y por ende estoy totalmente abierta a críticas que puedan surgir de una lectura reflexiva de él.
Existe en el Antiguo Testamento un libro llamado Jonás, que trata de la travesía de un Hombre al que Dios le revela que una ciudad será destruida por su pecado. Jonás, al recibir este mensaje, decide huir en vez de entregarlo, entonces Dios lo somete a distintos padecimientos (hace naufragar el barco en que huye, luego se lo traga un pez gigante) hasta que el Profeta se arrepiente de haber huido de su destino, entonces el pez lo vomita en las costas de la tierra donde debía llegar.
El mensaje era claro, tenían 40 días para arrepentirse o serían destruidos.Él lo pregona por el territorio, y según cuenta el relato, el pueblo inicia un ayuno masivo (hacen ayunar hasta a los animales) y al llegar el día cuarenta el pueblo no es destruido. Entonces Jonás se enfurece por haber quedado como un Loco al no cumplirse su profecía y el libro culmina en una conversación de Dios con él donde Dios le dice básicamente que obviamente el plan era que todos se salvaran y no que todos murieran.


Inicialmente, al darle pantalla, este hombre se vioreafirmado en su “ministerio”, y comenzó a volverse más fuerte. Ya no era el loquito que gritaba afuera del congreso e iba a dejarles cartas con terribles profecías a tooooodas las autoridades del país, sino que, al ver los evangélicos cómo en los medios se burlaban de sus creencias sin compasión a raíz de este hombre y sus profecías del terror, se vieron obligados a tomar partido. Es como si, en términos católicos, alguien dijera que en tal lugar se le aparece la Virgen. Los católicos promedio deben pensar que la virgen no se anda mostrando así como así, pero igual creen que en ocasiones lo hace y podría hacerlos dudar y hasta creer si es que hace algún milagrito. Así los evangélicos con Javier Soto: Algunas iglesias dijeron “Es un falso profeta, no nos representa”. Otras dijeron “No creemos en sus formas, pero estamos contra las Uniones Gay igual que él así que lo vamos a respaldar porque al menos está dando la cara” y unos pocos (muy pocos en realidad) consideraron que Sus profecías eran reales y comenzaron a seguirlo, invitarlo a sus templos a entregar su mensaje y le apoyaron abiertamente.
A esas alturas ya se había reunido con una candidata presidencial (Evelyn Matthei), había tenido una portada de Diario (de hecho durante mucho tiempo la portó con él como muestra del respaldo divino) y muchas invitaciones a la TV, espacio que no se le da a cualquier loquito. Además tenía seguidores. Con este respaldo, es que él comienza a creerse un profeta real, y a comportarse como tal (de acuerdo a sus referentes de la Biblia) y lo vemos en distintas situaciones, atacando enajenado a unos parlamentarios en una Sesión de comisión, persiguiendo a la Presidenta para advertirle del maremoto que vendrá en el Te deum evangélico y viajando por todo chile, recorriendo los templos de sus fans. Como todo su mensaje está basado en una pesadilla, entonces debe intentar darle sustento racional, y su mensaje comienza a transformarse en una gran teoría muy ilógica, donde la homosexualidad es una actitud que se elige por depravación y que decanta en pedofilia. Los líderes de los movimientos de la diversidad más conocidos: Rolando Jiménez y Luis Larraín comienzan a ser acosados violentamente día a día. Si el país no lo escucha, entonces ellos oirán y bajarán el proyecto de ley. Así termina en tribunales, con cargos levantados por políticos y activistas de la diversidad. Él se defiende diciendo que quiere salvar a Chile, que sus actos están enmarcados en la libertad de culto, que sólo son apasionadas predicaciones, nada más. Al final, la ley se aprueba, y el castigo profetizado no se cumple. Su fama comienza a decrecer, efectivamente era un falso profeta, un loco que creyó en una pesadilla, al no poder distinguirla de la realidad. Cómo hacerlo, siempre creyó que Dios hablaba en sueños, siempre creyó en el don de profecías y las revelaciones, siempre creyó que quien se niega a entregar una revelación de castigo es severamente castigado, en su forma de verlo no le quedaba más que aperrar.
Y qué vamos a decir, si profetas como el Pastor Soto han existido siempre en los espacios evangélicos. Si siendo niña recuerdo amiguitos que me contaron el pastor X (creo que Cid, el que después hacía lluvias doradas en su iglesia y convencía a sus seguidores que Dios había hecho caer oro) había ido de tour al cielo y al infierno invitado por Dios, y que camino al infierno había visto a Hugo (HU-HU-HU-Hugo) que era un demonio, queJosué Yrion tenía una revelación de satanismo encubierto y había empezado una cruzada contra “Los nintendos” y “los pokimons” y muuuuuchas profecías de terremotos, catástrofes, el fin del mundo y el infierno. Es normal sentir que viene el fin del mundo si es uno de los puntos más importantes de tu fe. Es normal ver al diablo en todos lados si lo consideras una persona real que quiere atraer gente para llevarlos al infierno. Es normal tener miedo de que venga una catástrofe a destruir tu país por el pecado si crees que eso de verdad ocurre. Simplemente, estos mensajes no trascienden de los espacios evangélicos (usualmente neo pentecostales), no van a la tele, no se les da cámara, no se les ingresa a medios seculares para hacerlos sentir poderosos.



Sin embargo, no creo que deba ser encerrado en un hospital psiquiátrico, ni menos en una cárcel por esto. Pienso que él es sólo unpeón. Un activista de causas impopulares utilizado por los medios para sus propios fines. Un hombre con una idea delirante que nunca debió ser alimentada por los medios, uno más que protesta contra nosotros y lo vamos a funar y él a nosotros, parte de una cultura que va quedando en el pasado. Entonces me acerqué y lo saludé, y le pedí una foto. Divertido, una foto con el enemigo. Podría hacerlo también con la Nefasta de Jacqueline Van Rysselberghe. Él se alegró mucho, dos personas estaban protestando junto a él, frente a ellos una reja de contención y fuerzas especiales. Me dio un abrazo y fue muy dulce, inesperado aunque iba disfrazada. Nos tomamos la foto. Luego me alejé un poco y seguí escuchando. Entonces llegó una mujer muy ofuscada por lo que él decía, gritando enardecida. “¿Acaso dices que las chilenas son unas putas? ¿Acaso a voh te parió un Maricón Conchetumare?” le botó la Biblia, pateó las muñecas, y seguía gritando. Yo un tanto impresionada, no me imaginé que él tenía sus propios locos adversarios. Intentó quitarle el micrófono, él le respondía, inesperadamente, con voz muy suave “Dios le bendiga, y le muestre su luz”. A poco andar de esto, se acercó fuerzas especiales y se los llevaron a ambos. Entonces me fui pensando…
¿Es, la mujer que atacó al Pastor Soto mejor que él?
Si la prensa hubiera estado ahí, y se hubiera registrado en video aquella situación, ¿Qué habrían dicho quienes quieren que él sea sancionado por su violencia? Quizás no es tan descabellado pensar que se habrían reído, que el video hasta podría haberse viralizado en Youtube.
Y ahí es cuando disiento. Cuando veo que el CNTV censura un programa por un par de chistes poco reverentes sobre la homosexualidad, pero la Botota puede burlarse de la discapacidad, de las mapuche y de quien quiere, y quienes estuvieron por censurar a los primeros celebran a la segunda. Cuando hipotéticamente cualquiera de nosotros tiene un montaje para gigantografías en su casa y lo quieren contratar para colgar una invitación a una cruzada de milagros y nos negamos, pero demandamos a una empresa de taxibuses por negarse a colgar propaganda Gay. Cuando usamos la funa como herramienta de protesta y nos victimizamos si nos funan, cuando una colectividad X va a hacer rayados afuera de una iglesia y después se quejan públicamente de los rayados que les hicieron afuera de su centro de reuniones.
El problema no es lo que el Pastor Soto piense que Dios le dijo, muchas personas creen que Dios les ha dicho las cosas más increíbles (“Dios me dijo que tú y yo nos casaremos en el futuro”). EL PROBLEMA SOMOS TODOS que al identificar a alguna persona como el “otro” (el que no pertenece a nosotros), lo despersonalizamos y actuamos contra esa persona sin empatía. Los medios no se han inventado algo nuevo, solo saben usar muy bien este defecto de todos para alimentarnos con pan y circo.
¿Soluciones?
Me encantaría tenerlas, no las tengo. Tampoco soy una gran representante del respeto, ni me sentaría a tomar once con Soto. Me ha costado muchos años asumir y comprender que mis antiguos amigos evangélicos no me odian por pensar que la Homosexualidad es un pecado, y con respeto mutuo algunas de esas relaciones y otras nuevas han resurgido y ha sido hermoso. Pero ha sido un esfuerzo mutuo de ceder completamente al “quién tiene la razón” y entender que la verdad no es una, para todos, sino una construcción colectiva y personal, multifactorial, que resulta en algo distinto para cada individuo. Aún no sé si existe alguna forma de trazar puentes entre los creyentes acérrimos y las personas LGTB, para que se acabe esta guerra ridícula. De repente el escucharse mutuamente sin intenciones de convencer puede ayudar al equilibrio sin que alguien tenga que transar su identidad o sus valores.