domingo, 4 de mayo de 2014

4° La Iglesia y la Biblia


Ya hemos hablado de la Iglesia como la comunidad de creyentes, pecadores sanados por el Evangelio. La recepción y confesión del Evangelio nos lleva a una nueva vida en el Espíritu Santo, que nos une a todos los que creemos. Podemos recepcionar el Evangelio de la predicación de un cristiano, pero es relevante acudir siempre a la fuente, que es la Biblia. La Biblia nos habla de Dios, tal como se reveló en la historia del pueblo de Israel y como se reveló plenamente en Jesucristo, según el testimonio de sus primeros discípulos. En ella encontramos el Evangelio genuino y en sus palabras encontramos la acción del Espíritu. Entonces, es la Biblia y sus Sagradas Escrituras la guía según la cual nos regimos, que transmite aquella revelación divina común, considerada por la Iglesia como Palabra de Dios. Es revelación porque Dios, que es completamente indefinible e invisible, es transmitido y mostrado a través de lo oíble y visible.

Esto es tal vez lo más cuestionado de la fe cristiana, pero para mí es una de las cosas más relevantes, por lo que esta entrada será más extensa y con seis apartados: Canonización, Inspiración, Propósito, Pluralismo, Palabra de Dios y finalmente la Conclusión. No soy un experto de estos temas ni los presentaré de forma exhaustiva.

CANONIZACIÓN

La palabra "Biblia" proviene de una expresión reducida del griego que significa 'los libros sagrados', y es efectivamente una recopilación de varios escritos desde el siglo XV a.C. o X a.C.[1] hasta fines del siglo I d.C., escritos originalmente en arameo, hebreo o griego. El contenido de muchos de estos libros se basó en la antiquísima tradición oral y escrita del pueblo de Israel, que distintas personas consolidaron defendiendo aquella fe que le había sido conferida a su pueblo. Así mismo, las primeras comunidades cristianas, al notar que la misión tomaría muchas generaciones más y que aparecían versiones poco fiables de la Buena Nueva, escribieron lo que habían recepcionado de los testigos oculares de Jesús y juntaron los textos de los apóstoles. Pero la cosa no fue tan sencilla, pues algunos textos eran validados por unos y por otros no.

Antiguo Testamento

Entiendo que la recopilación que hoy conocemos como Antiguo Testamento fue canonizada como tal cerca del año 70 d.C. por los judíos en el concilio de Jamnia, conociéndose como Tanaj o Canon Palestinense. Esto porque habían varios canones distintos y se le dio más relevancia al de Palestina, y hasta hoy hay grupos judíos con canones distintos. El canon hebreo que adoptó la Biblia, el palestinense, tiene 39 libros (dependiendo de cómo se subdividan) categorizables de la siguiente forma:
  • La Torá (תּוֹרָה), ‘Instrucción’ o ‘Ley’, llamada por los cristianos como Pentateuco o libros de Moisés (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio)
  • Los Nevi'im (נְבִיאִים), los Profetas Anteriores (Josué, Jueces, Samuel y Reyes) y Posteriores (Isaías, Jeremías, Ezequiel y los 12 profetas menores)
  • Los Ketuvim (כְּתוּבִים), ‘Escritos’, que corresponden principalmente a libros poéticos y de sabiduría, aunque algunos igual son históricos (Rut, Crónicas, Esdras, Nehemías, Ester, Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los Cantares, Lamentaciones y Daniel)
A este canon, la iglesia católica-romana le agregó 7 libros del canon judío-helénico (con escritos más tardíos que el palestinense), que los protestantes podemos considerar constructivos pero no sagrados ni canónicos, por lo que los llamamos "deuterocanónicos". Si vamos para oriente, veremos que hay canones más amplios.

Nuevo Testamento [2]

Respecto al Nuevo Testamento, cabe decir que todos sus libros fueron escritos entre los años 40 y 100 d.C., que fueron canonizados en un largo proceso de casi cuatro siglos, en base a consensos de cristianos de diversos lugares y tradiciones y no de forma arbitraria por un concilio romano cerrado, como muchos detractores tratan de hacerlo ver.

Los mismos textos bíblicos de diversos autores se dan categoría de "Escrituras" entre sí en lugares como 1ª de Timoteo 5:18, donde Pablo cita como escritura tanto un texto del Antiguo Testamento como una cita del Evangelio según Lucas. También Pedro da tal autoridad a las cartas de Pablo (2Pedro 3:15-16). También se citan de forma similar los escritos apostólicos en otros escritos cristianos entre el siglo I y IV (=paleocristianos), como en Didaké, la Carta de Clemente de Roma a los Corintios, las Epístolas de Ignacio a las siete iglesias, cartas de Ireneo de Lyon y registros de los patriarcas de la Iglesia, entre otros. Fue un tema muy relevante para las comunidades del siglo I, el poder tener las palabras de los apóstoles con ellos, pues paralelamente surgieron grupos que alteraban el mensaje o se basaban más en manifestaciones carismáticas, y prontamente nace la necesidad de definir qué libros se han de considerar sagrados. La definición más antigua del canon bíblico que se conoce, sería el Canon Muratori (fines del s. II)., muy parecido al canon que tenemos hoy. Se presentan varios otros canones tanto en el siglo III como el IV, teniendo hasta hoy el canon definido el año 367 d.C. bajo la autoridad del obispo Anastasio de Antioquía, aunque hubieron ciertas discusiones inconclusas. Por ejemplo, aún hoy hay iglesias como la etíope que incorporan otros libros al canon, como cartas de Clemente y la Didascalia. Fue un proceso prolongado y aún así fiel a sus inicios en el siglo I. Los criterios usados para considerar sagrada una escritura era:
  • Antigüedad: Los escritos debían haber sido escritos en tiempos cercanos a la época de Jesús y sus Apóstoles (o sea, del s. I)
  • Apostólico: Los escritos deben haber sido escritos por un Apóstol (por ejemplo Pablo) o un compañero de los apóstoles (Por ejemplo Lucas, Marcos). [3]
  • Católico: La palabra griega quiere decir "Universal", y se refiere aquí a que debía ser un texto de uso generalizado (universalmente aceptado) entre las iglesias.
  • Ortodoxo: El libro debía estar en armonía con el resto de textos neo-testamentarios.

INSPIRACIÓN

¿Cómo sostener que estos libros son inspiración divina? ¿Qué tipo de inspiración? Ya he mencionado que lo central para mí es la convicción de que Jesucristo es revelación plena de Dios, y ese es mi punto de partida. No solo son sagradas las palabras de Él y sus apóstoles, sino que también los escritos que Él enseñó y consideró inspirados. O sea tanto Nuevo como Antiguo Testamento. En este apartado quiero remitirme a algunos ejemplos de lo que la misma Biblia dice de su misma inspiración, y en el apartado anterior ya hay algunos ejemplos.

Respecto a Moisés, dice el pentateuco que Dios le habla visiblemente a través de manifestaciones extraordinarias de la naturaleza. Los mandamientos le fueron dados luego de extensos viajes al Monte Horeb del Sinaí, y dice que Moisés recibió las tablas de piedras escritas por Dios y que escribió lo que Dios le había dicho (Éxodo 17:14,24,31:18). Similar es con profetas como Jeremías, a quién Dios le habla y pide escribir lo oído (Jer.30,1-2).

Hay varios casos en que se habla de visiones o sueños, por ejemplo el caso del apocalipsis de Juan (Apocalipsis 1:9-20), de las profecías de Daniel (Dn.7:1) o la visión que tuvo Pedro (Hechos 10:9-17).

Pero también hay casos más sobrios, en que dicen ser claramente investigación histórica o lo transmitido por los testigos oculares de los acontecimientos (Jn.16:12-13; 1Pe.1:10-12; 1Jn.1:1-4). Algunos libros son obras artísticas, tratándose igual como palabras dadas por el Espíritu Santo a los artistas, como dice Jesús de un salmo de David (Mt. 22:43). Y así se dice igual de muchos profetas, al igual que de los apóstoles (Jn.16:12-13; 1Pe.1:10-12), como también dice 2Pedro 1:16-21:
Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad. Pues cuando él recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia. Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo. Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.
También muy citado es 2°Timoteo 3:15-17:
y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.
Uno puede preguntarse... ¿por qué no se revela hoy de la misma forma? Yo creo que todavía lo hace de alguna u otra forma. Tal vez no tanto como antes debido a los cambios culturales, pero ya nunca será de forma plena como en Jesucristo. Dios puede darnos revelación y hay gente hoy que dice tenerla, ¿pero cómo saber si es fidedigna? Como Iglesia lo importante es remitirse a Jesús y al legado apostólico, y considerar a la Biblia como única revelación a la cual aferrarse con autoridad. Esto último es lo que la tradición evangélica-protestante llama "Solo Biblia" o "Sola Scriptura", poniendo a la Biblia como autoridad por encima de toda jerarquía religiosa o manifestación carismática, declarando que la única forma en que el pueblo puede ser libre, es que la Biblia sea accesible para todos (leer más de las "solas" de Lutero).

PROPÓSITO

En citas de apartados anteriores ya leímos referencias al porqué de las escrituras: prepararse para actuar bien, dar a conocer el poder de Jesús y la verdad, ser sabio y obtener salvación... pero lo que me parece más concluyente es lo siguiente:
Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre. (Juan 20:30-31)
Como también dice Pablo en Rom.1:17:
Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.
La Biblia no busca ser un registro histórico preciso, sino que simplemente busca dar a conocer a Cristo, por medio de quien obtenemos la vida que Dios nos regala. La "verdad inspirada" se trata de una verdad para el corazón y para la recepción del Espíritu de Dios en nuestras vidas. Así mismo, muchos pasajes pueden ser vistos como relatos sin ninguna base histórica, pero de todas formas inspirados, como lo señalaba en el apartado anterior, teniendo que rescatar el mensaje divino que traen más que defender una supuesta "inerrancia bíblica" (recomiendo ver cómo trata Daniel Erlander el concepto de "verdad" en el segundo capítulo de su catequesis "bautizados vivimos").

Claro que cada libro de la Biblia tiene sus particularidades y propósitos específicos, pero diría que en general y lo más relevante es lo ya expuesto.

PLURALISMO

Si bien se considera que lo escrito es guiado por el Espíritu Santo y es verdad, no deja de ser escrito por personas que no pueden desprenderse de su humanidad, de su cultura y su contexto. Dios mismo no nos exigió subir a Él y relacionarnos con Él en lengua angelical, sino que Él bajo a nosotros y en Jesucristo se hizo como nosotros y habló como nosotros. He aquí una riqueza de la Biblia, que muestra un Dios que se revela de forma particular en distintas partes de la historia y a personas distintas. Si vemos los cuatro evangelios, están escritos en órdenes distintos, con énfasis distintos y en ocasiones con detalles aparentemente contradictorios. Esto es no solo porque cada uno de sus discípulos tuvo una experiencia distinta de Él, sino que también porque los receptores de los textos tenían culturas y necesidades distintas, y porque el tiempo fue cambiando los énfasis teológicos.

Si vamos al Antiguo Testamento, vemos disputas teológicas entre libros y a veces dentro de un mismo libro. Pasajes que defienden la monarquía y otros que la critican, pasajes que predican la "doctrina de la retribución" y otras que la reemplazan por la misericordia de Dios (que es la que muestra Jesús), pasajes nacionalistas y otros universalistas, etcétera. Si vamos a los capítulos 1 y 2 del Génesis, vemos dos relatos distintos de la creación con un orden distinto y con mensajes distintos. El método histórico crítico propone que Génesis, al igual otros libros del A.T., es una recopilación de distintas tradiciones hebreas que probablemente pugnaban entre sí, pero que en el fondo se complementan para mostrar de forma más rica a Dios. Eso me hace mucho sentido y se puede notar sin ser experto, con una lectura atenta. Viendo lo común y lo distinto de los diversos relatos, llegamos a tener mayor idea de qué es lo relevante y qué es secundario. He aquí la relevancia de un estudio crítico de la Biblia (exégesis), o sea que vaya al origen, al contexto de los escritores, al contexto de los primeros receptores, para saber qué se quiso transmitir originalmente. Para ésto necesitamos que ciertas personas se dediquen a la Biblia y nos enseñen.

Así mismo, el Espíritu puede guiarnos de forma particular en la lectura bíblica y, dentro de nuestros contextos actuales, la Biblia puede decirnos una y otra vez cosas nuevas. Y así es inagotable la riqueza que nos da la Biblia. Hay distintas formas de leer y acercarse a la Biblia, y para madurar en ella es bueno complementar las distintas interpretaciones (hermenéuticas) y de forma conjunta llegar a una mejor conclusión. ¡Para ello es necesario leer la Biblia de forma comunitaria!

Lo conocido como literalismo o fundamentalismo cristiano, es un fenómeno que nace recién en el siglo XX, que también puede dar su aporte, pero lo rechazo en cuanto trate de limitar la Biblia solo a una visión de la misma. ¡No podemos limitar la inspiración de Dios, que decide mostrarse desde distintas miradas! La Biblia, a diferencia de textos considerados sagrados por otras religiones, es la que más encarna ese principio pluralista.

PALABRA DE DIOS

Como ya decía, lo central es la creencia de que Cristo es revelación de Dios (Jn.1:1-18; Heb.1:1-3). Cristo es la Palabra de Dios hecha carne y revelación plena, dentro de las múltiples formas en que Dios se revela. La Biblia no es literalmente la Palabra de Dios, sino que contiene la Palabra de Dios. Si decimos "esto es Palabra de Dios", no es para divinizar la Biblia misma, sino que nosotros debemos considerarla Palabra de Dios pues nos transmite a Jesucristo y ayuda a relacionarnos con su Espíritu Santo. Y así que, siendo Cristo la mayor revelación, debemos usarlo a Él como clave hermenéutica (interpretativa) para el resto de la Biblia. Hay que leer la Biblia con los lentes de Cristo y de forma que nos lleven a conocerle mejor, así sentiremos que Dios mismo nos habla a través de la Biblia. No podemos sacar palabras aisladas de la Biblia y decir que son divinas o infalibles, sino que hemos de considerar la totalidad de la Biblia, sabiendo que su centralidad está en Cristo.

CONCLUSIÓN

La Biblia no bajó mágicamente del cielo ni de la boca de Dios ni en español, como para que idolatremos sus palabras literales ni alguna traducción en particular. Dios no se revela de forma ajena a nuestra realidad, completamente celestial, sino que se revela desde nuestra propia historia y realidad. Se revela en parte, para que conozcamos solo lo necesario y no nos enorgullezcamos, pero cuando estemos con Él plenamente entenderemos el resto (1Cor.8:1-2, 13:9-12; Gen.3:4-5). Es un Dios cercano que baja a nosotros y habla a través de humanos, revelándose especialmente en Cristo. Es Cristo con su Espíritu que nos da la vida, quien nos hace ser Iglesia y una Iglesia unida, por lo que debemos recurrir una y otra vez a la Biblia y debemos tenerla por norma de nuestra vida. Si bien necesitamos de gente dedicada que nos ayude a entenderla mejor, nadie puede poner su autoridad sobre la autoridad del mensaje bíblico, mensaje que entenderemos mejor mientras más perspectivas e interpretaciones complementemos. ¡Cada uno debe educarse en la Biblia, que debe ser para la Iglesia el lenguaje común acerca de Dios! Debemos reflexionarla tanto en la intimidad como en la comunidad de creyentes y ver cada día qué nos dice Dios a través de ella.

Guíanos, Señor, al leer tu Palabra. Amén.



[1] El Pentateuco es el fragmento más antiguo de la Biblia, y la tradición le atribuía la autoría a Moisés, debiendo ser de aprox. el siglo XV a.C. Sin embargo, a fines del siglo XIX d.C. y en base al estudio histórico crítico de la Biblia, muchos postulan que fue escrito posteriormente en el siglo X a.C. Es un tema discutido por estudios de diversas posturas.
[2] La fuente que consideré más ordenada y resumida es el sitio web http://www.cristianismo-primitivo.com/siglo-iv/el-canon-del-nuevo-testamento. No por eso me identifique con la posturas que el autor de esa web sostiene, al contrario, rechazo la mayoría de ellas. Hay que señalar también que evade toda referencia a nuevos descubrimientos del estudio histórico crítico de la Biblia. Pero si recurro a esa fuente, es porque no he encontrado otras que estén tan ordenadas ni que entreguen tanto contenido de paleocristiano... eso es una llamado de atención a todos aquellos que defienden el método histórico crítico, para que se esmeren en hacerlo más accesible. Otra buena fuente de escrituras paleocristianas es http://escrituras.tripod.com/.
[3] Este criterio, dentro de los cuatro, sería el más dudado a partir del método histórico crítico de la Biblia, desde el cual muchos proponen que los escritos de los evangelios podrían ser de incluso una tercera generación de cristianos y haberse considerado, por ignorancia, de primera o segunda... Debo reconocer que gran parte de las propuestas del método histórico crítico no me convencen del todo (debo estudiar más al respecto) y me es importante defender el origen apostólico de los libros neo-testamentarios.

sábado, 3 de mayo de 2014

3° La Iglesia y el Evangelio


Aunque seamos pecadores, como explicaba en la entrada anterior, también mencioné en la 1° entrada que a pesar de nuestras faltas, es Cristo quien nos sostiene y que estamos unidos gracias a su Espíritu. Junto a esto, mencioné que lo que nos une es el Evangelio. Pero... ¿qué es el Evangelio? "Evangelio" significa "Buena Nueva" o "Buena Noticia", y como definían los primeros evangélicos luteranos en Augsburgo, entre los miembros de la Iglesia se ha de predicar genuinamente el Evangelio para ser Iglesia. Pero... ¿cuál es esa Buena Noticia?

La Noticia que se ha de predicar puede contarse desde distintas perspectivas, fortaleciéndose con cada una de las ilustraciones que presentaré, pero en términos simples y conforme a la postulación que hice en la 1° entrada, la Buena Noticia sería que en Jesucristo (el Hijo de Dios) se revela Dios y que es nuestro redentor personal. Muchos evangélicos podemos concordar que el Evangelio se resume en las palabras de Cristo según Juan 3:16:
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
O en Lc.4:18-19:
El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor.
Y también en Jn.10:10:
...yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
O bien las palabras de Pablo en Romanos 5:10-11:
Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.
O en Romanos 10:9:
que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

Juan el bautista habla, según los cuatro evangelistas bíblicos, del perdón de los pecados, de la confesión y el arrepentimiento, reconociendo a Jesús de Nazaret como el que viene a darnos su Espíritu Santo (Mt.3:1-12; Mc.1:1-8; Lc.3:1-9,15-17; Jn.1:26-34). Conforme a los tres evangelios sinópticos, Jesús y sus discípulos predicaban el arrepentimiento y que "el Reino de los cielos se ha acercado" (Mt.4:17,10:7; Mc.1:15; Lc.9:2). Y del primer gran discurso de Pedro en Pentecostés (Hch.2:14-42) he de destacar que "todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo" (v.21) y que "a este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos"(v.32). Al percatar el pueblo que asesinaron al enviado de Dios, Pedro les dice: "Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo." (v.38).

La Iglesia somos los que reconocemos nuestra condición pecadora, pero que principalmente reconocemos el gran amor incondicional que Dios nos tiene, reconciliados con Él. Dios, a pesar de que este mundo no se rige conforme a Su voluntad, vino a nuestro encuentro y quita aquello que nos separa al darnos Su Espíritu. Nos asegura que el pecado y la muerte no tienen la última palabra. La Iglesia somos personas tocadas por este Evangelio y que sentimos la presencia del Espíritu Santo. Los que hacemos propia la esperanza de vivir juntos el Reino de los Cielos, que se basa en esa Vida que nos mostró Jesús. En su vida, al asumir nuestra muerte y al vencerla resucitando, nace la esperanza de comunión plena con Dios y los hermanos. ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Cómo debería ser la vida? ¿Cómo es Dios? ¡Mira a Jesucristo y tendrás la respuesta! La Iglesia nace de este mensaje, asumiendo la muerte que está en ella, pero para vivir una nueva vida: la vida conforme al Espíritu de Dios. ¡Somos libres para vivir unidos a Él y conforme a Su amor! Una liberación que no queda encerrada en nosotros, sino que al igual que los primeros discípulos, hemos de confesarla y predicarla. Eso es lo que nos hace Iglesia, pues el Espíritu de Dios actúa a través del mensaje evangélico.

¡Oh Dios, que nos amas inmensamente y te revelas a nosotros en Jesús, pon en nuestro corazón tu esperanza, para que vivamos juntos conforme a tu Santo Espíritu! Amén.

miércoles, 30 de abril de 2014

2° La Iglesia es pecadora...


Antes de avanzar con las preguntas dejadas en la entrada anterior, y seguir profundizando en qué es lo nos hace Iglesia, quiero reflexionar acerca de la realidad en la que vivimos, de la condición en la que vivimos. No quiero hacer ningún juicio ni tildar cosas de "buenas" o "malas", pues son palabras demasiado relativas y manoseadas. Pido que consideren aquello e intenten no sacar conclusiones apresuradas de lo que escriba.

Diría que todos consideramos que el mundo no es justo o que la vida no es justa, o que no es como debería ser. Si es como debería ser, al menos la sociedad no está contenta o sueña con un mundo distinto. ¿Cómo debería ser el mundo o la vida? Aquí entro recién a trabajar el concepto de Aquello o Aquél que llamamos "Dios", tan cuestionado en la sociedad de hoy. Aquél sí que es completamente indefinible e incomprobable. Tampoco intentaré profundizar mucho en el concepto de Dios en esta serie de entradas, pues se escapa del tema. Pero dentro de otras cosas, Dios es esa Vida que añoramos, es Aquél del cual proceden todas las cosas y para el cual son todas las cosas (1Cor. 8:5-6). Pero éste es un Ser supremo que está antes, por encima y que trasciende nuestras ideas de Él, nuestros sueños e ideales. Es la Verdad que está encima de todas nuestras verdades. Y el mundo que añoramos es el Reino de Dios, o sea el que se rige conforme a ese ideal supremo, aquella voluntad de Dios. Es bastante aceptado el decir que la esencia de aquella Vida es la comunión y el amor (1Juan 4:7-8).

La cosa es que la realidad no pareciera regirse por ese Reino, ni Dios pareciera vivir junto a nosotros. Aquí entro recién a trabajar el concepto de pecado... palabra tan incómoda para muchos y que suele ser usada por muchos religiosos para condenar. Muchos la evaden porque se ha abusado de ella, pero la solución no es omitirla, sino darle nuevamente el sentido que merece, al igual que con muchos otros conceptos bíblicos distorsionados que solemos creer que entendemos sin cuestionarnos. Igual debemos ser conscientes de que si bien la Biblia habla mucho del pecado, nunca lo define de forma explícita ni exacta, sino que la tradición cristiana lo ha intentado hacer a través de la filosofía o la antropología, habiendo distintas concepciones. La Biblia misma muestra distintas concepciones de lo que es el pecado. Aquí yo plasmo la idea que yo me he formado, influenciada principalmente por la concepción luterana de pecado (basada a su vez en la agustiniana), aunque no me parece necesario que todos tengamos la misma idea del pecado. Lo que sí me parece necesario y bíblico, es que entendamos que todos somos pecadores, como también señalo más adelante.

El pecado es la distancia entre Dios y nosotros, es una muralla entre uno y Dios, y por ende también entre uno y el resto. El pecado es la condición actual de la humanidad y de todo lo que vemos, simplemente porque es distinta a la justicia y vida que añoramos del Reino de Dios. Si no fuéramos pecadores, significaría que el Reino de Dios ya está plena y concretamente instaurado. El pecado no es un estado del que vamos y venimos según nuestras obras, ni somos pecadores porque pecamos. Nuestra condición natural es la de pecador, y pecamos porque somos pecadores. Y la iglesia está conformada por nosotros, así que la Iglesia es pecadora y aunque haya recibido el Espíritu de Dios y sea salva, sigue estando formada por personas que lo seguirán siendo. No por esto somos necesariamente "malos", pues al igual que todo, procedemos de Dios (Is.45:7; Rom.8:20). Si Dios es justo, el pecador es injusto. Si Dios es vida, el pecado es muerte (Rom.6:23; Gen.2:17). Y el vivir en esa muerte, y no en la vida de Dios, frustra y lleva a la ira, la ira de Dios bajo la que seguimos en muerte (que también podría llamarse infierno, aunque no simpatizo con la idea tradicional del infierno ni veo suficiente sustento de ello en la Biblia, pero es un tema que no tocaré acá).

Por esto es que encuentro importantísimo rescatar el concepto de pecado, porque para ser cristianos, Iglesia genuina y vivir efectivamente el Reino de los Cielos, para reconocer a Dios y aceptar su salvación, primero debemos aceptar que somos pecadores y que necesitamos de Dios. Y aquí es relevante no darle medida al pecado ni estratificar a los pecadores, pues si Dios es infinito, todos estamos infinitamente alejados de Él (Stgo.2:9-11; Rom.2:11-12,5:12; 1Jn.1:8; Sal.51:5, 53:1-3; Jn.8:7; Job 9:2-3, 25:4-6).

En fin... el primer paso es la humildad y reconocer lo que somos. Somos humanos, no somos dioses. Dependemos de Dios, no somos independientes. Vivimos llenos de pecado, y no conforme a la vida o ley de Dios. Toda transgresión a Dios es esencialmente orgullo que no quiere reconocer esto, y en vez de humano busca ser superhumano o tomar el lugar de Dios (Gen.3:5; 2Tes.2:3-4).

... ¿¡Pero por qué tan serio? ¡Ya viene lo bueno en la siguiente entrada!
Bendiciones.

martes, 29 de abril de 2014

1° La Iglesia es... ¿visible e invisible?


Según el artículo VII de la confesión de Augsburgo, documento confesional del luteranismo:
Se enseña también que habrá de existir y permanecer para siempre una santa Iglesia Cristiana, que es la asamblea de todos los creyentes, entre los cuales se predica genuinamente el Evangelio y se administran los Santos Sacramentos de acuerdo con el Evangelio.
Me gusta mucho la definición hecha en Augsburgo. Concuerdo completamente con ella, pero considero que está redactada de forma pasiva y la Iglesia ha de ser activa, confesante y discipulada, por lo que yo la definiría de la siguiente manera:
... que es la comunión de todos los que, conforme a las Sagradas Escrituras, confiesan a Jesucristo como revelación de Dios y redentor personal y le siguen como Señor y Maestro.
Esta comunidad es en parte visible, pues yo me considero parte de ella y si te llamas cristiano también te considero parte de ella y así con todos los cristianos. Tú y yo somos de carne y hueso, sensibles, perceptibles, concretos: visibles. Así como Jesús se hizo visible. Podemos asociarnos y crear una sociedad, con personalidad jurídica si queremos, poniendo a un pastor, presidente, cura, papa o lo que sea que nos represente, siendo así visibles ante la ley y para el resto. Las cosas que hagamos también tendrán consecuencias concretas en nuestro rededor. Sin embargo, la Iglesia es invisible, pues aquella comunión que nos une no es un papel, no es un registro de bautismo, no es un acta, no es un líder ni un ministro, no es un lugar ni nada que podamos ver. Tampoco podemos saber con certeza quién es genuinamente cristiano, ni definir ni comprobar correctamente qué es lo que lo hace a uno cristiano. Si la Biblia no define de forma estricta estas cosas... ¿por qué pretenderíamos hacerlo nosotros? Tampoco creo que nuestro ser cristiano dependa de "entender correctamente" el Evangelio ni a Dios. Lo que nos une es un mismo sentir existencial, un sentir inefable. Lo que nos une es la Buena Noticia que hemos de predicar, confesar y visibilizar. Lo que nos une es el Espíritu de Cristo. Por este Espíritu estamos unidos a gente que vemos y no vemos, de otras partes del mundo y de otros tiempos. Somos todos partes de un mismo cuerpo, cuya cabeza es Cristo (Efesios 1:22-23).

Toda definición de esta "cosa invisible", todo dogma, al igual que toda estructura, institución y jerarquías, son cosas inventadas por nosotros, imperfectas, con las que buscamos expresar y apoyar el trabajo que nos encomienda Jesús, y darle visibilidad a esta comunidad invisible. Pero éstas no son ni definen efectivamente a la Iglesia de verdad, y en muchas ocasiones han ido en contra de la Iglesia de verdad. No le debemos obediencia a una estructura que hemos creado nosotros, sino a aquella única cabeza legítima que es Jesucristo. Sin embargo, a la Iglesia de Cristo le debemos total servicio, y debemos considerarnos los unos a los otros como embajadores de Cristo. Tampoco depende esta comunidad de la santidad o perfección de los que proclamamos a Cristo, sino que a pesar de nuestra imperfección y nuestras faltas, es Cristo el que nos sostiene. Según entiendo, el primero en hablar de "Iglesia invisible" es John Wycliffe, en el siglo XIV.

Si bien se puede usar la palabra "iglesia" para cualquier comunidad o congregación de creyentes en particular, para una institución o para un edificio, yo preferiría usarla exclusivamente (especialmente si es con mayúscula) para esta comunión o comunidad universal y atemporal, formada invisiblemente por los que confesamos a Jesucristo como revelación de Dios, y le seguimos como Señor y Maestro... pero... ¿qué entendemos por revelación? ¿por redención? ¿por Jesucristo? ¿por Dios? ¿por seguir? ¿por confesar? ¿por Señor? ¿por Maestro? ¿por ser un mismo cuerpo? ¿por ser embajadores? ¿por santidad y perfección?...

¡JajajjaJjaa! ¡Sigan leyendo!
Bendiciones.

King (15/1/1929 - 4/4/1968) & Bonhoeffer (4/2/1906 - 9/4/1945): Mártires del siglo XX

Ayer en la YMCA, organizado por la Comunidad de Reflexión y Espiritualidad Ecuménica (CREE) y la Fraternidad Ecuménica de Concepción (FEC), se tuvo una exposición y diálogo en torno a 2 figuras de la historia evangélica: el pastor bautista Martin Luther King Jr. y el pastor luterano Dietrich Bonhoeffer. Uno asesinado en USA por luchar a favor de los derechos civiles, el pueblo negro, los pobres y la paz; el otro perseguido por defender a judíos y al Evangelio de la soberanía nazi en Alemania, y finalmente encarcelado y asesinado por participar de un complot para asesinar a Hitler.

El teológo bautista Victor Rey expuso acerca de King y yo, en representación de mi comunidad evangélica luterana, expuse acerca de Bonhoeffer. Victor Rey publicó al respecto en la revista de teología "lupa protestante", y pueden leerlo apretando el siguiente enlace:
http://www.lupaprotestante.com/lp/blog/martin-luther-king-y-la-desobediencia-civil-como-medio-de-accion-politica/

También les dejo las diapositivas que usé yo. Al final de éstas encontrarán libros para descargar y enlaces a varias fuentes.

Bendiciones.

lunes, 28 de abril de 2014

La Iglesia

Gracia y paz, queridos lectores, de nuestro Padre y nuestro Señor Jesucristo.

Los últimos años de mi vida he vivido apasionadamente el Evangelio y la vida de Iglesia, como laico y líder joven dentro de una comunidad evangélica luterana. Me gustaría, no solo transmitir lo que pienso y generar reflexión en torno a la fe, sino que decantar ideas y formular cosas que confieso y vivo, para revisarlas en el futuro. No estudio teología ni nada, solo soy un aficionado que quiere profundizar en su fe. Por esto he decidido empezar a escribir una serie de entradas en torno a preguntas como:
  • ¿Qué es la Iglesia?
  • ¿Para qué es la Iglesia?
  • ¿Qué hace la Iglesia?
  • ¿Por qué una Iglesia?
  • ¿Quiénes son la Iglesia?
  • ¿Cómo ser Iglesia?
  • ¿Cuándo ser Iglesia?
De antemano postulo que la Iglesia somos nosotros mismos, por lo que estas preguntas son preguntas existenciales que se pueden aplicar a uno mismo: ¿quién soy? ¿quiénes somos? ¿para qué? ¿para qué me junto o me debería juntar con hermanos en la fe? ¿cómo? ¿cuándo?... etc. Mi intención es pasar por distintas cuestiones y áreas teológicas, pero siempre a partir de lo concreto, lo práctico, que es nuestras propias vidas. En la comunión de los creyentes, Cristo se hace palpable, por lo que quiero hablar de mi fe en Él siempre a partir de los que creen en Él, o en relación a los que creen en Él.

Como diría Dietrich Bonhoeffer, Nietzsche y muchos otros, la sociedad desarrollada parece prescindir del concepto de Dios, que por mucho tiempo fue utilizado para tapar los hoyos del conocimiento o controlar al resto. La mayoría que decimos creer en Él, solemos ser parte de una religión organizada, que muchos la viven simplemente como una institución social-cultural y que históricamente ha sido incoherente con lo que predica. Su salvación es muchas veces entregada o recibida como "gracia barata", o sea que no genera cambio real en la vida ni conlleva una entrega más profunda al Evangelio (= Buenas Nuevas).

Entonces... ¿qué sentido tiene la Iglesia? ¿cómo hablar de ella y su esperanza? (1Pedro 3:15)

ENTRADAS:

DOCTRINA FUNDAMENTAL DE LA IGLESIA
ILUSTRACIONES FUNDAMENTALES DE LA IGLESIA
ILUSTRACIÓN SUBLIME DE LA IGLESIA
MÁS ILUSTRACIONES POTENTES DE LA IGLESIA
CONCLUSIÓN
ANEXO: La iglesia... una palabra bíblica

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En mis entradas soldré poner enlaces a textos bíblicos, en los que me inspiro para postular lo que postulo, y en los que el lector puede recurrir si es que quiere profundizar más. El enlace lo llevará exclusivamente al pasaje señalado, en la traducción de Reina-Valera de 1960, a través de www.biblegateway.com. Si eres de los que no les gusta o les cuesta esta traducción, recomiendo que andes con tu biblia a mano, o bien cambies la traducción en el mismo sitio web.

Bendiciones.

martes, 24 de septiembre de 2013

Pequeña oración, en un pequeño descanso

Sin más que decir
aquí estoy sentado
sin poder medir
cuánto me he apartado

Cuánto me he apartado
yo de mi buen Dios
que todo por mi ha dado

Libre me sentía
buscando libertad
y al acercarme
más ansias me dan

Ansias que mueven
ansias que apresan
¿Dónde está, oh Dios,
tu libertad?

Ahí estaba
tú me la diste
con paz andaba

Paz para amarte
Paz para amarme
Paz para el mundo
al cual entregarme

Luchando con paz
paz de corazón
para que todos
todos te puedan ver

Puedan verte cerca
cerca de su corazón
tú que nos haces
nos haces libres

Libres para amar
y cambiar este mundo
que tu pronto
pronto transformarás

Porque en este mundo
amor no hay
mas si tu quieres
pronto ya habrá

Un pronto de hoy
hoy lo sentimos
hoy lo luchamos
hoy lo vivimos

¡Tanto que hacer!
¡Tanto dolor!
¡Tanto amor que dar
que hoy no damos!

Por eso me angustio
y extraño tu paz
y ya no sé
a dónde estás

¿Dónde está, oh Dios
la paz que tenía?
Por ahí está
a veces la siento
mas ya no como antes
eso es lo que pienso

Dame tus fuerzas
Señor mi Dios
y abre las puertas
para acercarnos a ti

Venga tu reino
Intercede, oh Dios
Venga tu reino
Cansado estoy
Señor, oh Señor
Venga tu reino, Señor


En nombre del Cristo, que vive y reina contigo, en comunión con el Espíritu Santo, un solo Dios ahora y siempre. Amén.