Mostrando entradas con la etiqueta Lecturas descargables. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lecturas descargables. Mostrar todas las entradas

lunes, 24 de octubre de 2016

Luteranos y pentecostales en diálogo


Es realmente un privilegio para mi poder escribir, como luterano, unas cuantas palabras en Pensamiento Pentecostal sobre la relación entre el luteranismo y el pentecostalismo, especialmente ahora que este 31 de octubre celebraremos 499 años de historia luterana. El tema ya se ha tratado aquí con anterioridad, en la publicación Más Allá de Augsburgo.
Mi principal aporte en la Iglesia Evangélica Luterana en Concepción se circunscribe en el trabajo ecuménico o interdenominacional, dentro del cual he podido compartir mucho con pentecostales y carismáticos. No solo como hermanos, sino que también como grandes aliados.
Lamentablemente, en Chile y el mundo suele prevalecer una gran muralla de prejuicios de un lado contra el otro. Los luteranos, al igual que otras iglesias clásicas o históricas, han visto a pentecostales simplemente como personas erradas teológicamente, psicológicamente desequilibradas, sociológicamente inconsecuentes, eclesiológicamente radicales, fanáticos y hasta demoniacos. Por otro lado, pentecostales han descrito a los cristianos históricos, incluyendo a los luteranos, como fríos; hipócritas que viven una piedad exterior, negando su eficacia y poder; letrados sin espíritu; gente viviendo en la apostasía.
Estos prejuicios no nacen de la nada, hay de todo, pero no son representativos ni de un lado ni del otro. De todas formas, debemos considerar que dentro del paraguas “luterano” y del paraguas “pentecostal” hay una tremenda diversidad. Eso es algo que tenemos en común, lo que también tiene relación a la apertura que tenemos hacia otras denominaciones.
Por mi parte, que me identifico en gran medida con el luteranismo pietista, veo en el pentecostalismo la realización y masificación de nuestros postulados: gloria solo a Dios, dependencia total e integral para con Dios, énfasis en la relación personal y comunitaria con Dios, radicalización del sacerdocio de todos los creyentes, fideísmo, cristocentrismo, énfasis en la vida piadosa y comunitaria, énfasis en la misión y el compromiso diacónico-social, disciplina piadosa en la lectura bíblica y en la oración. Cosas que se atribuyen a su herencia metodista y wesleyana, pero no hemos de olvidar que Jacob Spenner (quien es reconocido como el fundador del pietismo) inició tal movimiento dentro de la iglesia luterana, antes de que llegara a la anglicana y se formara el metodismo de John Wesley.
Así mismo, he podido ver la positiva influencia del pentecostalismo en nuestras comunidades. Aquellas que tienen personas de trasfondo pentecostal suelen presentar un mayor compromiso piadoso y comunitario. En Perú también tuve la suerte de asistir a una comunidad luterana de trasfondo indígena que incluye muchos aspectos pentecostales o carismáticos en su liturgia, incluyendo danzas y gritos de júbilo. He leído también del gran impacto que la renovación carismática ha tenido en el luteranismo en África, viéndose reflejado en un crecimiento tanto espiritual como numérico.
Siempre he postulado que la comunión interdenominacional no debe ir en desmedro de nuestra búsqueda de la verdad y de las críticas que tengamos que decir, sino que hemos de aprender de los dones y exhortaciones del otro. Mi gran crítica al pentecostalismo es que en él han penetrado con mucha fuerza:
  • La teología dispensacionalista, que insiste en la idea de dos pueblos de Dios distintos, desde un concepto nacionalista y racista de pueblo, y que suele ir asociado a males como el escapismo, el imperialismo, el sionismo, entre otros;
  • La teología fundamentalista, que ha llevado a muchos a dejar el fideísmo de lado en pro de un racionalismo literalista;
  • La teología del dominio, según la cual han de ser “cabeza y no cola” en este mundo y gobernarlo, apoyando generalmente el nacionalismo estadounidense;
  • La teología de la prosperidad, que promueve el deseo de éxito y riqueza material, visto como una respuesta divina a nuestra fidelidad en diezmos y ofrendas, y a nuestra obediencia para con los pastores y ministros.
En general, mi problema está en que estas corrientes teológicas, especialmente cuando van juntas, apuntan a la gloria del hombre, desencadenan en luchas de poder y en la justificación de la injusticia. Considero, en mi postura teológica personal, que todas ellas se oponen, directa o indirectamente, a la doctrina central de la justificación por la sola gracia de Dios y se oponen de todas formas a la teología de la cruz de Martín Lutero. La Federación Luterana Mundial ha fortalecido, a raíz del quinto centenario, su oposición a la teología de la prosperidad, de la cual se ha abusado hasta llegar a vender la salvación, así como se hizo con las indulgencias en el medioevo.
Insisto en que estas corrientes a las que me opongo no son necesariamente parte del pentecostalismo ni reflejan su espíritu original. Se oponen a muchas cosas que valoro del pentecostalismo original. Tampoco juzgo a los hermanos que se adhieren ellas, considerándolos de todas formas como hermanos y aliados en Cristo.
También quiero destacar el documento hecho por la comisión luterano-pentecostal, luego de 6 años de diálogo: Lutherans and Pentecostals in Dialogue. Lamentablemente está solo en inglés, pero es muy bueno. Los objetivos de este diálogo son los siguientes:
  1. Pensar y hablar apropiadamente sobre el otro, sin caer en falso testimonio contra el otro;
  2. Enriquecerse mutuamente por la tradición del otro;
  3. Proveer de oportunidades de mutua corrección;
  4. Facilitar la cooperación en el ministerio, la misión y servicio social;
  5. Resolver y prevenir conflictos entre las iglesias.
Este diálogo formal se hizo entre la Federación Luterana Mundial y pentecostales clásicos trinitarios, como los representados por la Pentecostal World Fellowship, la Pentecostal European Conference y la World Assemblies of God Fellowship. Ya se formó otra comisión luterano-pentecostal, para seguir en otro proceso de 5 años de diálogo. Estos diálogos se han centrado en la pregunta “¿cómo nos encontramos con Cristo?”.
A partir de ese documento es que pongo acá un acotado paralelismo entre ambas tradiciones, resumido y con algunos comentarios propios.
¿Cómo nos encontramos con Cristo?
  • Énfasis doctrinal. Luteranos enfatizan en el evangelio puro de Cristo y los pentecostales en el evangelio completo de Cristo. El primero enfatiza en la doctrina de la justificación por la sola gracia de Dios, mediante la fe en Jesucristo solamente, según la sola autoridad de la Biblia. La segunda presenta a Jesucristo con una labor cuádruple (o quíntuple) como justificador, santificador y bautizador en el Espíritu, sanador, y rey que viene pronto.
  • Diferencias culturales. Luteranos ponen énfasis en que el encuentro genuino con Dios se da en su Palabra y en los sacramentos. Pentecostales siempre buscan a Dios más allá de su Palabra y sus sacramentos, pero esperan que aquellas experiencias sean contrapuestas a la revelación bíblica, rechazando lo que no concuerde con su Palabra. Las preocupaciones serían “no salirse del Evangelio puro” y “no perderse la totalidad del Evangelio” respectivamente.
  • Hermenéutica. Interpretación de las Escrituras. Ambas denominaciones presentan una gran diversidad de hermenéuticas. No es posible caricaturizar una hermenéutica como “literal” y la otra como “no-literal”. Pentecostales ven la narración bíblica como una historia y se sitúan en esa historia, que les sigue hablando en el día de hoy. Luteranos insisten que Cristo es la Palabra de Dios y enfatizan en que la proclamación de la Palabra desde las Escrituras hace presente a Cristo en la comunidad como Palabra viva de Dios. Para los luteranos es muy importante contar con pastores académicamente preparados para interpretar las Escritura desde su contexto y lenguas originales.
¿Cómo nos encontramos con Cristo en los Sacramentos/Ordenanzas?
  • Herencia. Luteranos hablan de “sacramentos”, mientras que pentecostales hablan de “ordenanzas”. Luteranos tienen una teología bastante contínua en cuanto a los sacramentos. Pentecostales tienen una herencia mixta, incluyendo o rechazando aspectos de la tradición metodista/wesleyana y de la tradición calvinista/reformada. La teología pentecostal sigue en desarrollo en cuanto a las ordenanzas.
  • Bautismo de agua. Todos los luteranos y pentecostales trinitarios bautizan “en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”. Aunque la mayoría de los pentecostales bautizan por inmersión, también hay pentecostales que, como los luteranos, bautizan aplicando agua sobre el bautizado, incluyendo la aspersión y la efusión. La tradición luterana siempre ha promovido el bautismo de infantes. La mayoría pentecostal practica el bautismo creyente o confesante, aunque hay excepciones como la Iglesia Pentecostal de Chile, que también hace bautismo de infantes. El luteranismo enfatiza más en el bautismo como la adopción en la familia de Dios. El pentecostalismo enfatiza más en el bautismo como un acto de obediencia al mandato bíblico y como un compromiso público de seguir a Jesucristo.
  • Presencia de Cristo en la Cena del Señor. Tanto luteranos como pentecostales afirman que es obra del Espíritu Santo el hacer presente a Cristo en la Santa Cena, así como poner la fe en el creyente para que reciba a Cristo ahí. Luteranos creen en la presencia real de Cristo como carne y sangre en, con y bajo el pan y el vino (consubstanciación). Los pentecostales enfatizan consistentemente en la presencial real de Cristo en la adoración en general, por lo que también esperan que esté realmente presente en la Santa Cena. Muchos pentecostales se adhieren a la propuesta simbólica de Zwinglio, pero la experiencia práctica y piedad pentecostal muestran que efectivamente creen en una presencia real más allá de algo estrictamente simbólico o conmemorativo. En este tema hay mucha diversidad dentro del pentecostalismo y su teología al respecto está en desarrollo.
¿Cómo nos encontramos con Cristo en los carismas?
  • Bautismo en el Espíritu. Los pentecostales enfatizan en el bautismo en el Espíritu como una experiencia distinta al bautismo de agua, que empodera y equipa al cristiano para el servicio y el ministerio, generalmente acompañada con el don de lenguas (glosolalia). Desmintiendo el prejuicio luterano, los pentecostales no creen que el bautismo en el Espíritu sea un requisito para la salvación.
  • Dones del Espíritu. El bautismo en el Espíritu habilita al cristiano en los distintos dones del Espíritu, reconociendo principalmente los nombrados en 1Cor.12:8–10 (palabra de sabiduría, palabra de ciencia, fe, dones de sanidades, hacer milagros, profecía, discernimiento de espíritus, diversos géneros de lenguas, interpretación de lenguas). Se entiende que estos dones o carismas dan poderes extraordinarios que otros cristianos sin el bautismo en el Espíritu no tendrían, a diferencia de los frutos del Espíritu que son comunes.
  • Frutos del Espíritu. Son mencionados en Gal.5.22-23 (amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza) y seguirían a todos los cristianos luego de su conversión, tenga o no bautismo en el Espíritu. Los frutos del Espíritu son parte de la santificación y sirven de guía en el uso de los dones espirituales, para que sean de edificación para la comunidad y para la misión. 
  • Respuesta luterana. Los luteranos no solemos hacer tal distinción entre bautismo de agua y del Espíritu ni entre los dones y frutos del Espíritu. Relacionamos los dones más con la educación que con experiencias particulares. Por lo mismo, el luteranismo dedicó tanto tiempo y energía en la traducción de la Biblia a las lenguas vernáculas, en el catecismo de padres y pastores, la educación pública de los niños, la música eclesial, el servicio diacónico-social, el estudio teológico, que siguen siendo los énfasis hasta el día de hoy. Los luteranos se sienten mucho más cómodos con los dones de enseñanza, asistencia, administración, servicio, exhortación, generosidad, liderazgo y actos de misericordia, por sobre cualquier tipo de don extraordinario. De todas formas, también hay que considerar la renovación carismática que ha tenido lugar en muchas iglesias luteranas, que ha tenido variadas respuestas internas desde respuestas negativas (USA principalmente), respuestas sutilmente positivas (como en Alemania en 1980) hasta respuestas completamente positivas (como en África). Desde el lado negativo, las objeciones suelen basarse en 1) el cesacionismo enseñado por San Agustín, que indica que tales dones extraordinarios cesaron luego de la época de los apóstoles; 2) la desmitologización de los pasajes bíblicos que hablan de tales dones extraordinarios, basados en Rudolf Bultmann, asumiendo que en la modernidad sería ilógico confiar en la factibilidad o fidegnidad de tales experiencias; 3) miedo a que la cultura eclesial se enfoque en tales carismas, eclipsando la centralidad de la obra expiatoria de Cristo; 4) miedo al desorden en la iglesia.
Podemos decir que en general no hay nada que a priori se rechace o condene entre el luteranismo y el pentecostalismo, dependiendo más bien del movimiento teológico particular al que uno se adhiera. Diría que, en general, el énfasis luterano y el énfasis pentecostal son perfectamente complementarios y tenemos que aprender a escuchar las exhortaciones del otro, para edificarnos mutuamente.
Lamento tener que, por una cuestión de extensión, presentar el tema de forma tan limitada. Es un tema con mucha mayor profundidad y aristas, sobre el cual podría seguir transmitiendo. Diría que el diálogo existente hace referencia principalmente al luteranismo ortodoxo, y acá en Chile sería relevante considerar la influencia de la teología liberal, la teología de la liberación y la teología dialéctica o neortodoxa, que son las teologías que nos generan mayor distancia con la mayoría del mundo evangélico.
Mi llamado es a que centrados en la obra de Cristo y en su gracia, podamos vernos como un solo cuerpo, como hermanos con un mismo Señor y una misma misión. A que aprendamos a trabajar juntos en este mundo, que tanto necesita de nuestro testimonio común. Sirvamos y proclamémosle con diligencia, hasta que Él vuelva a reinar con justicia. ¡Amén!
23 de octubre de 2016, Concepción.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Por sus frutos los conoceréis... Segunda Parte

Hace aproxidamente 1 año y medio escribí sobre el tercer capítulo del Sermón del Monte, según san Mateo: Por sus frutos los conoceréis...

En aquella entrada profundicé en lo ya expuesto en un capítulo de la serie de "La Iglesia", en el que hablo del discipulado, basado principalmente en el libro de Dietrich Bonhoeffer, "El Precio de la Gracia: El Seguimiento".

Quiero complementar el tema ahí tratado con el pasaje de Mateo 25:31-46, que también he tratado ya en la entrada 12º La Iglesia: rebaño de Dios. Según este pasaje, en el día del juicio Cristo nos separará entre ovejas y cabritos, poniendo énfasis en que sus ovejas le alimentaron, vistieron, visitaron y acogieron cada vez que lo hicieron con uno de sus hermanos más pequeños.

Estos pasajes ponen sin duda un énfasis en seguir a Jesucristo, seguir sus mandamiento y obrar con justicia, luchando por la paz y por los pobres. Sin embargo, suelen ser citados para apoyar la idea de que seremos justificados o juzgados según nuestras obras, y que por lo mismo podríamos juzgar nosotros entre buenos y malos según sus obras o según el cumplimiento de una moral dada. Quiero dejar en claro que si así fuera, todos seríamos juzgados a la perdición eterna y ninguno sería salvo. ¿Cuántas veces has pasado al lado de alguien que pudiste ayudar y no lo hiciste? Efectivamente, una de las principales funciones de la ley es que nos hagamos concientes de nuestro pecado y veamos que el único justo es Jesucristo, nuestro Salvador, como tanto insistió Martín Lutero.
Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Mt. 25:34-36
Muy pocos enfatizan en las primeras palabras del Rey, en las que menciona que tal destino estuvo preparado para sus ovejas desde la fundación del mundo, a pesar que sus buenas obras son posteriores en el tiempo, apoyando la idea de la Gracia y la predestinación.
Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos?¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. Mt.25:37-40
El énfasis que pone Jesús en su encarnación/humillación e identificación con los necesitados es una de las más grandes maravillas del Evangelio, que nos da un nuevo sentido de lo "sacramental". Jesús, como persona de carne y hueso, se hace palpablemente presente en el necesitado. No voy a negar que está a la diestra del Padre, pero es justamente por el hecho de que está en aquél lugar invisible que también puede estar visiblemente presente en nuestro prójimo, así como lo hace en el Bautismo, en la Santa Cena y en la comunidad de discípulos. Sin embargo, no es esa la parte que quiero destacar ahora. Antes de llegar al punto, sigamos con la lectura:
Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis. E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna. Mt.25:41-46
¿Que tienen en común estos cabritos con aquellos que gritan "Señor, Señor, ábrenos", pero Jesús les hace la desconocida (Mt.7:21-23; Lc.13:25-27)? Tanto los primeros condenados como los segundos creían tener derecho o mérito ante el Señor. ¿Qué tienen en común con las ovejas salvadas? Todos son sorprendidos por el juez, asombrados de que su juicio divino sea opuesto al propio y cumpliéndose cabalmente aquellas palabras que dicen que "el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido" (Mt.18:4; 23:12; Lc.14:11; 18:9-14). Por ninguna razón, ni basado en obras ni basado en religión ni doctrinas, podríamos presumir que somos salvos, sino que hemos de encomendarnos al juicio de Dios como pecadores y mendigos... y ni con eso podríamos asumir que hacemos bien.

La verdad es que las ovejas y los cabritos tienen más cosas en común de lo que a primeras uno pensaría. No creo que los desconocidos que claman al Señor mientan al decir "Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?" o al decir "Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste." De seguro que sí hicieron aquellas buenas obras y que sí compartieron con el Maestro. De seguro que los cabritos sí dieron alguna vez de comer o beber a algún necesitado, o le dieron vestido, visitaron o acogieron. Por otro lado, las ovejas habrán pasado más de un necesitado por alto. De seguro que las ovejas y cabritos, que antes de ser separados hemos de estar mezclados, somos como el trigo y la cizaña, no pudiendo distinguir entre los unos y los otros (Mt.13:24-30).

Como he insisto en la serie "Buenas Obras, Una Gracia de Dios", las buenas obras son inherentes a la fe y son la misma Gracia de Dios actuando en nosotros, deseándolas con toda nuestra vida. Es imposible que podamos presentar tales obras como mérito ante el Señor, sino que hemos de agradecer al Señor que ha puesto estas obras de antemano en nuestras manos, reconociendo que es Él el que nos utiliza y obra por medio nuestro y a pesar nuestro (Ef.2:10). La obra solo es buena si la hace Aquél que es bueno. El justificado es aquél que ve con dolor el pecado en sí mismo y se goza al ver en Dios al único justo, al único santo, al único bueno (Mc.10:18).

Así es como a aquél que su propio bien ignora, el Señor consuela diciendo "acuérdate de aquella sola vez que me serviste...", y aquél que presenta su bondad es juzgado por el Señor, que le dice " 'pérate, ¿qué hay de aquella vez que no me serviste?".

Así que, de ninguna forma hemos recibido del Maestro alguna herramienta para juzgar, a salvo del juicio que hemos de hacer contra nosotros mismos (Mt.7:1-5; Lc. 6.37-38,41-42). Recuerdo igual el famoso pasaje del buen samaritano (Lc.10:25-37), en la que Jesús responde a la pregunta "quién es mi prójimo" poniendo como ejemplo a quien era considerado un enemigo. Aquél samaritano, aún siendo extranjero e infiel, se compadeció y acogió, alimentó y vistió al moribundo en el camino. Pocos son los que notan que en realidad Jesús evita la pregunta. No da ninguna herramienta para que su interlocutor pueda juzgar quién es su prójimo y quién no, sino que le llama a ser prójimo del otro al poner en práctica la misericordia. Da vuelta su juicio hacia sí mismo. Así es como podemos ver también que el único que realmente ha tenido misericordia, y el único que realmente tiene mérito para ser llamado "prójimo", es el Señor y estamos llamados a actuar como Él, dando nuestra vida gratuitamente por el otro so pena de muerte ante el jucio final.

Oremos, pues, pidiendo al Señor que tenga misericordia de nosotros y que nos de el gozo de verle en aquellos que nos necesitan, sirviendo humilde y misericordiosamente sin juicio ni distinción alguna. Amén.

martes, 22 de marzo de 2016

La cruz y resurrección de Cristo como centro de la identidad evangélica luterana


El principal símbolo visual en casi cada centro luterano de culto es la cruz, aquel cruel instrumento de tortura y muerte que se reservaba en el imperio romano para los esclavos rebeldes, los criminales violentos y los subversivos políticos.

Este símbolo es de central importancia porque nosotros confesamos que: ‘Es aquí en la cruz donde Dios nos encuentra’.

Aquí Dios se hace presente


  • oculto en la debilidad,
  • vulnerable,
  • sufriente,
  • abandonado,
  • muriendo.
En el abismo de la desesperanza en la oscuridad más profunda, Dios viene. En la realidad penosa de nuestra mortalidad, de nuestra soledad última, de nuestra debilidad Dios nos encuentra. Al contemplar la cruz todos nuestros intentos humanos de hallarlo son inútiles, nada más que ilusiones. No podemos encontrar a Dios…
  • ni por medio de comprobar su existencia mediante las maravillas de la naturaleza, ni por el poder de la lógica,
  • ni por validar su presencia por medio de bendiciones visibles,
  • ni por tener una prescrita experiencia religiosa,
  • ni por ganar el amor divino por nuestras buenas obras,
  • ni por construir gloriosas instituciones religiosas,
  • ni por alcanzar un alto nivel de moralidad personal,
  • ni por salvarnos a nosotros mismos a través de una elevada posición social, riquezas, conocimiento, consumismo, uso de drogas, pensamiento positivo, correctísimas doctrinas religiosas, grupos de auto-ayuda, comidas saludables ni rutinas de ejercicios físicos.
Nosotros no hallamos a Dios. Es Dios quien nos halla a nosotros en medio de nuestra oscuridad, nuestra pena, nuestro vacío, nuestra soledad, nuestra debilidad.
Pero así como Cristo venció a la muerte y resucitó, sabemos que nosotros tampoco quedaremos en nuestra oscuridad.
Jesucristo resucitó y nos dio su Espíritu Santo para que gocemos de su don y para que le proclamemos en el mundo como una comunidad viva, dispuesta a servir hasta la muerte, como Él mismo lo hizo. Con su cruz y resurrección Dios nos ha hecho libres para amar en comunidad.
Tenemos que celebrar. Todo es de Dios. Todo es un regalo, una dádiva. ¡Todo! Hasta el fin de la historia, cuando Cristo vuelva a destruir todo poder maligno del tiempo presente, y dará comienzo a la nueva era del Shalom, de justicia y paz.
Nosotros anhelamos ese día. Estamos esperando que llegue ese día. Rogamos que llegue ese día, clamando: “¡Ven, Señor Jesús”. Mientras confiadamente lo esperamos seguimos el camino de la cruz. Y mientras seguimos, nos reímos, cantamos, celebramos, bailamos, damos gracias, y gozosamente confesamos que:
Todos somos mendigos. Esta es la verdad

Aleluya. Aleluya. Aleluya. 




Extraído de "BAUTIZADOS VIVIMOS. El luteranismo como un modo de vida" de Daniel Erlander.

lunes, 22 de febrero de 2016

El perdón en el Sermón del Monte

Ante conflictos en la familia... ¿qué pasajes bíblicos son los más adecuados? El material bíblico es extenso, pero basta con el Sermón del Monte (Mt.5-7) que habla constantemente de la humildad, el amor, el perdón y el desapego para con las riquezas.

Les pego acá unos extractos que explícitamente hablan del perdón:
"Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia." Mt. 5:7, paralelo en Lc.6:7
"Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. " Mt. 5:9,
"Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio.Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel.De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante. " Mt. 5:21-26, paralelo en Lc.12:57-59.
"Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra;y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa;y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?" Mt. 5:38-48, paralelo en Lc.6:27-36.
"Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas." Mt. 6:9-12, paralelo en Lc.11:2-4.
"No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?!!Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano." Mt. 7:1-5, paralelo en Lc.6:37-38,41-42.

Si quieres profundizar en el Sermón del Monte, te recomiendo leer a Dietrich Bonhoeffer en "El Precio de la Gracia: El Seguimiento" Ediciones Salamanca, 2004, páginas 69 al 141:
https://drive.google.com/file/d/0ByPc29-u2p5nWUkyd1BNOUFDeVk/view?usp=sharing


domingo, 4 de octubre de 2015

Material sobre Eco-Justicia

El tema de la Eco-Justicia es esencial en mi comprensión del reino de Dios y de nuestra misión integral. Pero veo que he publicado muy poco al respecto... así que aquí compartiré una buena cantidad de material.

Primero, compartirles una presentación que preparé para un taller teológico sobre eco-justicia, preparado principalmente sobre un libro guía de la pastoral juvenil de la Federación Luterana Mundial. Lo recomiendo enormemente, pues contiene formas muy dinámicas para tratar el tema en grupo: http://lwfyouth.org/wp-content/uploads/2012/05/LWF_Guidebook_2012-ES-WEB.pdf.

Mi presentación presenta lo principal de la guía, desde una perspectiva propia, e incluye enlaces al final para leer libros de teología relacionados a la creación y su cuidado:

El taller fue parte de un lindo campamento que organizamos como pastoral juvenil de la Iglesia Evangélica Luterana en Chile, en enero de 2014. Pueden ver un pequeño resumen y fotos en el facebook de la pastoral: https://www.facebook.com/media/set/?set=a.785588941454541.1073741831.747234218623347&type=3

También recomiendo el material que comparte el Consejo Mundial de Iglesias. Aquí tienen: https://www.oikoumene.org/es/nuestra-labor/el-cuidado-de-la-creacion-y-la-justicia-climatica/tiempo-para-la-creacion

¡Suerte con la lectura, los talleres, cultos y manifestaciones públicas!
Bendiciones.

Liberados por Dios para amar en comunidad

Hace pocos meses escribí sobre la libertad. Primero cuestionando cómo se entiende y practica la libertad en mi comunidad de fe (leer ¿Libertad?) y luego profundizando un poco en mi propuesta sobre la libertad (leer ¡Libertad!).

Es un tema central en la fe cristiana y está relacionado a toda la vida, por lo que a veces puede ser díficil decidir por dónde abarcarlo. Intenté de exponer el tema de forma más menos espontánea, y debo decir que no estoy muy conforme con lo que escribí. Como que me compliqué demasiado, abarqué el tema desde una perspectiva que debería tratar más extensamente.

Ahora me acordé de una conferencia de la Comunidad Teológica Evangélica de la que participé el 2008, recién nacido en la fe, en la que pidieron que con una palabra o una frase corta resumiéramos nuestra fe, o lo que sentíamos en el momento respecto a nuestra fe.... no recuerdo bien. Yo escribí "Libres para Amar en Comunidad". Con ingenuidad y todo, expresé lo que me marcaría para siempre en mi vida. Expresé lo que me movía y me ha movido, aunque siento que recién este último año he podido darle real profundidad a tan fuerte expresión.

Como ya he escrito, este último tiempo he pasado por un proceso intenso de maduración en la fe, y me ha gustado mucho cómo la Federación Luterana Mundial ha enfocado el lema para los 500 años de la Reforma, en 2017. "Liberados por la Gracia de Dios" es el lema, del cual salen preguntas como "¿de qué has sido liberado?", "¿para qué has sido liberado?".

Ahora, de forma muy sucinta, resumiendo los escritos pasados y sintiéndome muy identificado, digo que hemos sido:

Liberados por la Gracia de Dios del ego y la independencia, para Amar en Comunidad.

"Ego" e "independencia" puede sonar muy etéreo, pero aquello expresa para mí el pecado en su raíz, de donde nace todo egoísmo, individualismo, sufrimiento, temor, moralismo, amargura, inseguridad, discriminación, injusticia, enfermedad, muerte.... Dios nos libera de la cárcel de separación que nos hemos hecho, para volver a Él, depender de Él y tenerle como Camino, en el que somos todos interdependientes, en el que somos una comunidad, una familia, libres para darnos por el mundo entero y la creación entera, así como Él dio su vida por nosotros.

Aprovecho de compartirles los folletos en torno a los sub-lemas del aniversario de los 500 años de la Reforma, que me identifican mucho. Comparto las entradas en que traduje la intro de los folletos y doy el enlace para descargalos, pero lamento que estén solo en inglés. El lema principal es "Liberados por la Gracia de Dios", lo cual incluye los siguientes sub-lemas:

Vayan en paz, sabiendo que somos Liberados por Dios para Amar en Comunidad. Demos gracias a Dios.


                     

Creación - No Se Vende


Aquí un folleto muy bueno que lamentablemente está solo en Inglés. Les traduzco la introducción y comparto el enlace para descargarlo:
Este folleto es parte de una pequeña colección publicada por la Federación Luterana Mundial para la ocasión del 500º aniversario de la Reforma, en 2017. "Creación - No Se Vende" es uno de los tres sub-lemas del lema principal del aniversario: "Liberados por la Gracia de Dios". Los ensayos populares en este folleto fueron escritos por autores de todas las regiones de la Federación Luterana Mundial. También está presente la voz ecuménica, representada por un teólogo ortodoxo griego. 
A la luz de la actual explotación masiva de los recursos naturales, es crucial que seamos atentos respecto a la creación de Dios. En Génesis podemos leer que Dios consideró "buena" su creación y confió su cuidado al humano. Generalmente se ha abusado de la noción de "dominio" en Génesis 1:26 y se ha echo vista gorda al hecho de que Dios declara que toda la creación es "buena", independiente de su utilidad para el humano. La relación renovada entre Dios y la humanidad también tiene implicancias en cómo las personas se relacionan con el resto de la creación, pues la creación pertenece primeramente a Dios y solo es confiada en nuestras manos. Los ensayos en este folleto exploran diferentes aspectos del tema "Creación - No Se Vende", abarcando temas tan variados como la ingeniería genética, así como levantar la pregunta "a quién pertenecemos" en vez de "quiénes somos" respecto a las cuestiones de cambio climático y justicia climática, el acaparamiento de tierras, etc. La lista de tópicos está lejos de ser exhaustiva. Sin embargo, espera ofrecer impulsos iniciales para discusiones teológicamente informadas respecto a la comprensión de que somos criaturas de Dios y respecto a la creación en su integridad.

Personas - No Se Venden

Aquí un folleto muy bueno que lamentablemente está solo en Inglés. Les traduzco la introducción y comparto el enlace para descargarlo:

Este folleto es parte de una pequeña colección publicada por la Federación Luterana Mundial para la ocasión del 500º aniversario de la Reforma, en 2017. "Personas - No Se Venden" es uno de los tres sub-lemas del lema principal del aniversario: "Liberados por la Gracia de Dios". Los ensayos populares en este folleto fueron escritos por autores de todas las regiones de la Federación Luterana Mundial. También está presente la voz ecuménica, representada por un teólogo reformado. 
La relación renovada entre Dios y la humanidad en Cristo, expresada en la doctrina de la justificación, provee inevitablemente una visión más profunda respecto a la creación del humano a imagen de Dios y sobre la renovación de las personas a través de la gracia de Dios. En consecuencia, las personas no pueden tratarse como productos cuyo valor pueden medirse simplemente en términos del lucro. Este folleto explora diferentes tópicos relacionados al tema "Personas - No Se Venden", abarcando desde la antropología luterana hasta el tráfico de personas, la migración y formas sustentables de vivir en juntos. Esta lista de tópicos tratados en los ensayos está lejos de ser exhaustiva, pero espera ofrecer impulsos iniciales para discusiones teológicamente informados sobre la dignidad de los seres humanos.
Para leer: https://www.lutheranworld.org/sites/default/files/Human_Beings%20%281%29.pdf

sábado, 3 de octubre de 2015

Salvación - No Se Vende

Aquí un folleto muy bueno que lamentablemente está solo en Inglés. Les traduzco la introducción y comparto el enlace para descargarlo:
Este folleto es parte de una pequeña colección publicada por la Federación Luterana Mundial para la ocasión del 500º aniversario de la Reforma, en 2017. "Salvación - No Se Vende" es uno de los tres sub-lemas del lema principal del aniversario: "Liberados por la Gracia de Dios". Los ensayos populares en este folleto fueron escritos por autores de todas las regiones de la Federación Luterana Mundial. También está presente la voz ecuménica, representada por un teólogo católico romano.
Los ensayos incluidos cuestionan prácticas y conceptos teológicos que podrían describirse como intentos de comercializar la salvación. Los distintos esfuerzos por comercializar la salvación difieren grandemente, abarcando desde el evangelio de la prosperidad hasta intentos de "garantizar" la salvación siguiendo ciertas prácticas, rituales, etc. Hoy, uno de los aspectos cruciales en muchos contextos es la intensa presión por responder a ciertos requerimientos de un status social o profesional específico en la sociedad. Esto lleva a preguntar de dónde espera el humano de hoy su salvación y ante qué "instituciones" siente la necesidad de justificarse. 
Los ensayos en este folleto se refieren a distintos tópicos, abarcando si acaso la búsqueda de Lutero por un Dios misericordioso (un "Dios agraciado") sigue vigente hoy, como las cuestiones relacionadas a la teología de la prosperidad, identificándose uno con su trabajo, esperando salvación del consumismo, etc. La lista de tópicos discutidos en este volumen está lejos de ser exhaustiva, pero espera ofrecer ciertos impulsos que fomenten más reflexiones.
 Para leer: https://2017.lutheranworld.org/sites/default/files/documents/DTPW-2017_Booklet_Salvation.pdf

domingo, 27 de septiembre de 2015

La ortodoxia muerta

Sabrán que me preocupa y me dedico en gran medida la reconciliación y unidad de la Iglesia: todos los que confiesan a Jesucristo como Señor y Maestro, conforme a la Biblia, independiente de nuestras diferencias y tradiciones.

Insisto en que uno de los mayores obstáculos para la reconciliación es el crecimiento que ha tenido el énfasis en la ortodoxia. Es una palabra conocida que hace referencia a la sana doctrina o doctrina correcta (del latín orthodoxĭa, y éste del griego ὀρθόδοξια, de las raíces ὀρθός -orthós, "correcto", "recto"- y δόξα -dóxa, "opinión", "creencia", "dogma", "doctrina"-), pero me refiero principalmente a la corriente surgida dentro del cristianismo protestante en el siglo XVII. Un enfoque que también ha resurgido de forma exacerbada con el fundamentalismo del siglo XX y XXI. (Para entender mejor, recomiendo leer la siguiente nota de Juan Stam: ubicación histórica de la teología evangélica)

Es vital leer la Biblia y comprender correctamente su enseñanza. En ese sentido es necesario que nos mantengamos dentro de una ortodoxia, dentro de la enseñanza bíblica, y parte importante del ministerio de la Iglesia es enseñar y mantener correctamente esa enseñanza (Ti.1:9, 2:1; 1Tim.1:3,10, 4:3; Ef.4:14; Ap. 2:14). El problema del enfoque ortodoxo es que suele entender la fe como el aferrarse ciegamente a un sistema de creencia y dogmas. Para un ortodoxo, ser maduro en la fe suele significar comprender cuestiones teológicamente complejas (muchas de las cuales son realmente especulaciones y no son explícitas en la Biblia). Entienden la lucha del cristiano como la defensa de la verdad bíblica y la condenación de todos los que no se aferran a la "sana doctrina" tal como ellos la entienden. La unidad de la Iglesia solo pueden verla basada en un sistema teológico y dogmático común.

Todo esto suele ir de la mano con una forma lógica/absolutista te entender la verdad y la revelación, acompañada generalmente de una forma literalista de leer la Biblia. Al respecto, recomiendo leer el capítulo 2 (a partir de la pag.12) del siguiente documento: Bautizados vivimos.

Mi llamado es a amarnos y reconciliarnos a pesar de las diferencias. La Biblia nos llama a estar unidos en la diversidad y lo presenta como parte esencial de nuestra misión y de la vida. Espero que al compartir con el otro no veamos una doctrina correcta o incorrecta, sino que a Cristo mismo.

Como dice constantemente el evangelio según Juan, especialmente dentro de su último gran sermón (Jn.13-17), la Verdad no es una doctrina. La Verdad es la misma persona de Cristo. Como he dicho antes, la fe cristiana no se basa en una moral, ni en ideas, sino que en la persona de Cristo, la cual se encarna constantemente en nuestro prójimo. Efectivamente, es apegarnos a la Verdad la única forma en que podemos estar unidos. O sea, unidos a Cristo es que estamos unidos. La fe no es una creencia, sino que confianza y comunión con Cristo. Los que están en comunión con Cristo son una sola gran comunidad, que ha de luchar unida por la misión evangélica de seguir a Cristo, sirviendo al necesitado y proclamando a nuestro Señor y Maestro.

Si una ortodoxia nos lleva a poner murallas en vez de llevarnos a derribarlas... es una ortodoxia muerta.

lunes, 22 de junio de 2015

Cristianos intolerados en el Estado de Israel... ¡Libera a mi pueblo!

El año pasado estuve difundiendo material de la Semana Mundial por la Paz en Palestina e Israel, del Foro Ecuménico Palestina Israel (PIEF) establecido en 2007 y relacionado al Consejo Mundial de Iglesias (WCC). Todos los años, cristianos ecuménicos en Tierra Santa preparan material informativo y devocional para que iglesias de todo el mundo oren por la paz y por el fin a la ocupación, además de abogar por la justicia y por los derechos humanos. El lema de 2014 fue "¡Libera a mi pueblo!" (Ex.9:1), enfocados en la situación crítica de los presos políticos. Revise el material en este enlace: https://www.dropbox.com/home?preview=Libera+a+mi+pueblo+WWPPI+2014.pdf

En contraposición a los arrestos injustificados contra palestinos y a las injustas condiciones que violan el derecho internacional, muchos cristianos en el Estado de Israel sufren intolerancia de parte de extremistas judíos, sin suficiente reacción de parte de la autoridad, como fue el caso del incendio de la "Iglesia de la Multiplicación de los Panes y los Peces" en Tabgha, el jueves recién pasado. Puede ver la noticia en diversas fuentes:

- Aurora http://www.aurora-israel.co.il/articulos/israel/Nacional/65599/
- El Mundo http://www.elmundo.es/internacional/2015/06/18/55827e1546163f68358b4572.html
- Protestante Digital http://protestantedigital.com/internacional/36533/atacan_un_templo_catolico_el_israel
- ABC internacional http://www.abc.es/internacional/20150618/abci-israel-ataque-iglesia-201506181603.html
- La Información http://noticias.lainformacion.com/mundo/incendian-la-iglesia-de-los-panes-y-los-peces-en-galilea_n1O03H4M4XaOx518HsZYK3/
- El Comercio http://elcomercio.pe/mundo/oriente-medio/israel-incendio-iglesia-multiplicacion-panes-noticia-1819566
- Federación Palestina de Chile http://www.federacionpalestina.cl/noticia.php?id=216
- La Red 21 http://www.lr21.com.uy/mundo/1239689-iglesia-del-milagro-de-los-panes-y-los-peces-incendiada-acusan-a-16-menores-judios-con-antecedentes-pero-los-liberan


Algunos noticiarios destacan que las autoridades de Israel condenan el acto, pero no se sabe nada de los autores del incendio. Arrestaron a 16 jóvenes sospechosos y los soltaron enseguida, como en situaciones pasadas. Líderes cristianos insisten en la poca seriedad de parte del Estado y que no se trata de un caso aislado, como dice el Rev. Jamal Khader: "Hemos tenido numerosos incidentes, incluidos en la Abadía de la Dormición, en donde las autoridades no hicieron lo suficiente para detenerlos, así que no nos sorprende este crimen y pensamos que esto puede continuar si las autoridades no toman medidas concretas para demostrar que son serios en la protección de los lugares sagrados de Tierra Santa"

Volviendo a las condiciones ilegales de cárcel contra palestinos, recordamos el caso de los 5 niños palestinos que fueron condenados a cadena perpetua por lanzar piedras: http://larepublica.es/2014/01/24/israel-condena-a-cadena-perpetua-a-5-ninos-palestinos-por-tirar-piedras-a-un-vehiculo/

Solo quería insistir en esta chocante contraposición...

Dios proteja y consuele a todos los perseguidos por profesar la fe en Cristo Jesús, y a todas las personas oprimidas y víctimas del terrorismo y la discriminación. Amén.

sábado, 7 de febrero de 2015

Por sus frutos los conoceréis... reflexiones a partir de la película Ágora (2009)


Guardaos de los falsos profetas,
que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.
Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?
Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.
No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.
Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.
Así que, por sus frutos los conoceréis.

Este dicho de Jesús es muy conocido. Está contemplado como parte del Sermón del Monte, esencial para entender qué significa ser discípulo de Cristo. En la entrada La Iglesia comisionada: discípulos de Cristo escribí al respecto e hice un breve resumen del Sermón del Monte, basado en la interpretación que hace Bonhoeffer en su libro El Precio de la Gracia: El Seguimiento. Aquí quiero reflexionar un poco más acerca del tercer capítulo del sermón (Mateo 7), partiendo del pasaje recién citado: "por sus frutos lo conoceréis...".

Me quedó rondando esta recurrida frade de Jesús luego de ver Ágora, una película contextualizada a principios del siglo V, en que la protagonista es Hypatia de Alejandría. Filósofa, matemática y astrónoma, trata de enseñar y pensar respecto al movimiento de la tierra o del sol, mientras que el auge del cristianismo genera violentos disturbios políticos, hasta que ella misma es asesinada por bruja luego de falsas acusaciones del patriarca Cirilo. El patriarca y otros líderes cristianos, y en general toda la masa cristiana, se muestran como soberbios, agresivos, misóginos y terroristas. Claramente se narra una historia sin tantas certezas históricas y que quiere presentar a la religión como la gran enemiga de la ciencia y de la paz. Pero igual tienen mucha base para hacerlo y debemos ser críticos de nuestra historia. Diciendo "por sus frutos los conoceréis", podríamos decir que no eran muy fieles a Cristo, pero también es cierto que esa frase "por sus frutos los conoceréis" es usada, generalmente, con una actitud similar a la de esos cristianos del siglo V: juzgando al otro desde una supuesta moral superior.

No es de extrañar, por que parece darnos la herramienta para juzgar quién es bueno y quién es malo, y que los malos merecen ser echados al fuego... así como los "cristianos" han hecho con muchos en la historia. Pero... ¿Jesús no decía en una parte algo así como "no juzgarás"? ¿En qué parte de la Biblia lo dice? ¡Exactamente en el mismo Mateo 7, un poquito antes de decir "por sus frutos los conoceréis"! ¡Y en el sermón según Lucas lo dice justamente antes! ¡Pegadito! Que contradictorio... ¿qué quiere decir Jesús con esto? Leamos igual ese pedacito del sermón:
No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.
(Mt. 7.1-6; Lc. 6.37-42)
¿De qué habla este capítulo del Sermón del Monte, Mateo 7? Conforme a la interpretación de Bonhoeffer, Mateo 5 habla del carácter extraordinario del seguimiento, Mateo 6 sobre la justicia oculta y sencilla de los discípulos, y Mateo 7 hablaría de la segregación de la comunidad de los discípulos. Pero con mis palabras, Mateo 7 habla especialmente sobre la AUTORIDAD. La autoridad... el poder... de alguna forma el gran enemigo del cristiano, como se ha mostrado en entradas anteriores.

Volviendo a la película, es notable como los cristianos de Alejandría se dejaron llevar por las tentaciones que Cristo condena al encontrarse con el diablo (Mt.4:1-11; Mr.1:12-13; Lc.4:1-13), principalmente por la del poder político-militar y por la del poder religioso. Amonio, uno de los líderes carismáticos, captó el fanatismo religioso de muchos a través de la demostración de milagros, haciendo un show similar al realizado por Elías (1Re.18:20-40), y el patriarca Cirilo utiliza la autoridad de la Biblia para tergiversarla y otorgarse autoridad a sí mismo (2Pe.3:15-18). Hermanas, hermanos... estas cosas siguen siendo hoy pan de cada día. Para protegernos de tales cosas es que se nos dice "Guardaos de los falsos profetas [...] por sus frutos los conoceréis". No le demos autoridad a gente que nos lleve por mal camino y que desprestigie el nombre del Cristo. Entonces... ¿a quien darle la autoridad de guiar nuestro camino? ¿Podremos encontrar a alguien que cumpla con el parámetro de dar buen fruto? Ante esto es que Cristo dice que el camino es estrecho (Mt.7:14; Lc.13:24) y que hemos de edificar cimentados en su palabra (Mt.7:24-29; Lc.6:46-49). En el fondo, Cristo dice "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida" (Jn.14:6). El dicho "por sus frutos los conoceréis" no es una herramienta que nos da para juzgar quiénes son buenos y quienes son malos. Primero porque el solo pretender tener conocimiento del bien y del mal es desligarse de Dios (Gen.3:5). Pero también porque Él mismo nos quita toda esperanza de encontrar a alguien bueno entre nosotros, asumiendo que somos malos (Mt.7:11). Y a partir de esto es que muchos excusan su obras malas. Si somos árboles malos... está bien que demos frutos malos ¿no? Y con este pensamiento es que muchos no se proponen seguir de forma radical las enseñanzas de Jesús, por no considerarse lo suficientemente santos o por asumir que el humano es naturalmente malo o pecador.

En un episodio de la película los cristianos exterminan a los judíos. Mientras incineraban sus cuerpos surge este profundo diálogo:
Davo: Amonio, a ti... ¿a ti Dios te habla?
Amonio: Tooodo el tiempo. "Amonio esto", "Amonio lo otro", "Amonio...", "Amonio...", "Amonio...". Hoy me habló tan deprisa que tuve que pedirle que parara.
Davo: [Con genuina alegría] Dime una cosa... ¿te pregunta si estamos equivocados?
Amonio: ... ... ¿Por qué?
Davo: ... Yo fui perdonado... Y ahora soy incapaz de perdonar.
Amonio: ¿Perdonar? ¿A quién? ¿A los judíos?
Davo: ... Jesús los perdonó en la cruz.
Amonio: ... Jesús era Dios. Y solo Él puede mostrar tanta clemencia.
Otro cristiano: ¿¡Cómo te atreves a compararte con Dios!?
[Siguen conversando para luego volver a sus faenas carniceras]
"Solo Él puede mostrar tanta clemencia ¿¡Cómo te atreves a compararte con Dios!?"... querido/a lector/a, ¿cuántas veces ha dicho Ud. lo mismo, piadosamente, pero como excusa? Sí. Cristo asume que somos malos y por lo tanto tendremos malos frutos, pero insiste aún más en que efectivamente saquemos la viga de nuestro ojo. E insiste en que el que pide, recibe; el que busca, halla; el que llama, se le abrirá. "Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?" "Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas" (Mt. 7.7-12, Lc. 11.9-13; 6.31) y también dice "El discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro." (Lc.6:40). No tenemos que confiar en nosotros, pero si confiamos en el amor y poder de Dios, Él nos guiará y dará las fuerzas para llevar a cabo sus santas enseñanzas. Y entre sus mayores enseñanzas está el Padre Nuestro, luego del cual nos dice: "Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas" (Mt.6:5-15; Lc.11:2-4).

Así que, amades, no nos otorguemos autoridad a nosotras mismas ni ocultemos nuestras malas obras de nosotras mismas. Los que hacen tal solo ven lo bueno en ellos mismos y se sienten con la autoridad de juzgar al resto, o incluso con la autoridad para exigirle recompensas al Señor... pero el Señor les dice "Nunca os conocí" (Mt.7:21-23; Lc.13:25-27). Si nos enfocamos en nuestras obras, perdemos de vista aquella única obra que nos guía correctamente: el martirio de Cristo. "Por sus frutos los conoceréis". Cristo les dice "Nunca os conocí", porque efectivamente no conocían a Cristo, pues no miraron el fruto de Cristo, sino el propio. Si focalizamos nuestra mirada en la obra de Cristo, si marcamos nuestro corazón con su cruz, con su Espíritu... ahí le conocemos personalmente.

Cristo nos advierte de que no nos creamos maestros (Lc.6:41) ni que impongamos el mensaje a quienes no quieren recibirlo (Mt.7:6) ni que pongamos falsos maestros que medien entre Él y nosotros (Mt.7:15). Cristo nos predica la humildad, la pobreza, el amor indiscriminado, la debilidad, el pacifismo, el gozarnos en la persecusión... y con su mismo ejemplo nos predica el martirio. Así de radical. Pues es en nuestra debilidad que se muestra el poder de Dios (2Cor.12:9), aquella verdadera autoridad que ven todos al terminar el sermón: "Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas [o sea, los que se otorgan autoridad religiosa]." (Mt.7:29)

Oremos al Señor, para que nos de su Espíritu Santo y podamos imitar a nuestro Maestro. Sabiendo que nuestras obras no nos salvan, sino que la obra de Cristo nos salva y nos lleva a realizar buenas obras. Toda comunidad requiere líderes, pero que usen su autoridad para hacerse siervos débiles que nos inviten a una relación personal con Cristo. Oremos para no sucumbir ante la tentación del poder ni pongamos ninguna moral ni ninguna otra autoridad entre Cristo y nosotros, para lo cual debemos instruirnos en la Palabra de Dios. Sintamos el poder de Dios en nuestros sufrimientos, perseverando siempre, como comunidad, en seguir radicalmente a Aquél que es el único camino, el único buen pastor, la única roca y piedra angular, la única verdad, nuestra única Vida... Amén.

lunes, 15 de diciembre de 2014

18° La Iglesia: huestes de la fe


Siempre tuve repulsión a la idea de ese Dios guerrero y a identificarse con la guerra o con un ejército. Sin embargo, es una imagen muy utilizada, especialmente entre los pentecostales y carismáticos. De todas formas, la imagen de la guerra abunda en la Biblia y no podemos ignorarla. Como veremos, es una imagen muy potente y apasionada de la Biblia, especialmente para aquellos que sufren.

En el Antiguo Testamento se nombra (Versión Reina Valera 1960) 273 veces a "Jehová de los ejércitos" o "Dios de los ejércitos" y en el Nuevo Testamento aparece 2 veces como "Señor de los ejércitos". En su idioma original es "YHVH-Sebaot". "Sebaot" significa literalmente "huestes", refiriéndose especialmente a batallas o servicio. Jehová de Sebaot es el nombre del Señor en su manifestación de poder, como Rey (Sal.24:10) y Señor de la gloria (1Cor.2.8). Eso si, es interesante que el invocar a Dios de esta forma no es propio de los pasajes bélicos como del Pentateuco, ni de Josué ni de Jueces (aunque son pasajes que igual construyen el concepto que se tiene de la Iglesia como ejército). Tal forma de invocar al Señor es usado especialmente por el profeta Jeremías, pero también por profetas como Hageo, Zacarías y Malaquías. Es el título distintivo de Dios en relación con la ayuda y consolación que Él nos da en tiempos de división y fracaso (1Re.18:15, 19:14; Is.1:9, 8:11-14, 9:13-19, 10:24-27, 31:4-5; Hag.2:4; Mal.3:16-17; Stgo 5:4). El salmista invoca a "Jehová de los ejércitos" como protector y pacificador, pues es nuestro escudo (Sal.84) y "hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra[...] quiebra el arco, corta la lanza y quema los carros en el fuego" (Sal.46; Os.2:18). Para mí, hablar de "Jehová de los ejércitos" es hablar de aquél Señor misericordioso que nos protege y está por encima de los poderes y los males de este mundo, sabiendo que mi Dios puede contra todos los ejércitos de este mundo y les pondrá fin con certeza. Como dice en Isaías 2:4: "Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra."

Respecto a entender al pueblo de la fe como un ejército, he de destacar que tampoco se usa en los pasajes bélicos, donde la palabra ejército se usa más bien en su concepto práctico (sin dejar de ser una cuestión bastante simbólica). La única parte del Antiguo Testamento en que se habla del pueblo de Dios, en su conjunto, como ejército o huestes es en Éxodo 6:26; 7:4, 12:17,41,51, en relación a la liberación de la esclavitud. En el Nuevo Testamento no se habla literalmente del "ejército de la fe" o de "huestes de la fe", pero la alusión al conflicto y la lucha es recurrente (lo que también se relaciona al deporte (1Cor.9:24-25; 2Tim.2:5,4:7; Fil.3:14)), y también se presenta la imagen de que los creyentes somos soldados de Cristo. Veamos la siguiente ilustración:
Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar.(Ef.6:10-20; 2Cor.10:3-5; 1Tes.5:8; Is.59:17)
La idea del Diablo, entendámoslo como un ser en sí mismo o solo como símbolo de la muerte y de nuestro pecado, sirve para entender que nuestro enemigo no son los otros. Nuestro enemigo es el Maligno, nuestro pecado, la incredulidad, la opresión y la injusticia. Ante tales cosas hemos de acudir a la defensa divina, estando firmes en la misión evangélica que da sentido a nuestra vida, esperando que la gracia de Dios enrole cada vez a más soldados. Con su ayuda hemos de proseguir adelante con la proclamación del Evangelio de paz y respondiendo (si es necesario) con el poder del Espíritu Santo, que se manifiesta especialmente con la Palabra de Dios. Nuestra lucha es completamente pacífica, pues no tenemos otra arma que la Palabra de Dios. "No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos" (Zac.4:6). Hemos de responder humildemente enseñando la verdad del Evangelio, con palabras y con entrega mutua, y la Palabra de Dios nos llevará también a la oración, con la que recurrimos a nuestro Rey y con la que nos apoyamos mutuamente, permitiendo que el Espíritu nos una para ir firmes y adelante como un solo equipo, combatiendo unánimes por la fe del Evangelio (Fil.1:27; 1Cor.14:8).

Hemos de recurrir siempre a la oración y a Dios, pues no podemos confiar en nosotros mismos, que constantemente caemos en las diabólicas lógicas de poder de este mundo. Hemos de cuidarnos de nosotros mismos, que no nos aferremos a las seguridades y poderes terrenales, sino que como militantes del Reino nos alejemos de tales cosas (1Tim.6:10-12; 2Tim.2:3-4). En el encuentro de Jesús con el Diablo en el desierto, se puede identificar cómo Cristo condena la tentación del poder económico, del poder religioso y del poder político-militar (Mt.4:1-11; Mr.1.12-13; Lc.4.1-13; Jn.2:18,6:15,26,31). Esto mismo hace sintonía con la imagen apocalíptica de la Bestia y la Gran Ramera de Daniel 7 y Apocalipsis 17. Sin entrar en mayor interpretación, esta Bestia tiene poder sobre los reinos de este mundo, se adorna con metales preciosos, persigue a los santos de Dios y destroza el mundo. El poder de este mundo es lo que caracteriza al mal. Vivimos bajo un orden social lleno de violencia, sometidos a los poderosos y maleantes de hoy o a nuestro propio pecado. Sin embargo, confiamos en que Dios mismo juzgará y acabará con el orden actual, para que empiece el gobierno pleno de Dios en la tierra: el Reino de Dios en la segunda venida de Cristo (Dn.7:13-14, 25-27; Ap.17:14-18; Is.11; Hch.1:9-11; Mt.24:29-51, 26:64; Mr. 13.24-37; Lc.21:25-36; 2Tes.2:3-11).

Por todo esto, hemos de ser como extranjeros en este mundo, como peregrinos que se abstienen de lo mundano que batalla contra el alma (1Pe.2:11; Heb.11:13; 13:14; Stgo.4:1). Existe aquella dicotomía entre el Reino de Dios y el reino del mundo. Entonces... ¿Cómo actuar ante las autoridades civiles, los poderosos y los que gobiernan este mundo? Es muy citado cuando Pablo dice "sométase toda persona a las autoridades superiores" (Rom.13), pero lejos de interpretarlo desde la perspectiva autoritaria, me siento interpelado por la interpretación de Dietrich Bonhoeffer[1]:
El cristiano no debe aspirar a situarse en el mismo plano de los que tienen el poder; su vocación es la de permanecer abajo. Las autoridades están arriba, mientras él se encuentra abajo. El mundo reina, el cristiano sirve; así está en comunión con su Señor, que se hizo esclavo.
Recordemos que Pablo sabía bien qué era ser perseguido por la autoridad (Hch.9:23-30; 13:49-52; 14:1-6, 19-20; 16:16-37; 17:1-14; 18:1-6; 19:21-39; 21:1-23; 22:30-23:11; 25:1-12; 25:23-26:32) y recordemos que "es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres" (Hch.4:19, 5:29). Si leemos con cuidado el pasaje de Rom.13, notaremos que su fin no es justificar a los poderosos, sino que insistir en que Cristo es el único Señor del ser humano y que no hemos de adjudicarnos señorío enfrentándonos a la autoridad, sino que hemos de vestir las armas de la luz (v.12), que es el amor al prójimo, el cumplimiento de la ley del Reino. Ley con la que nos gozamos en la persecusión (Mt.5:1-11) y con la que damos la otra mejilla (Mt.5:38-42). Insisto en que el enemigo no es el otro, sino que hemos de cuidarnos nosotros de no caer en las lógicas del Maligno. Ante la dureza de las autoridades, hemos de saber que nosotros debemos ser distintos (Mc.10:42-45) y hemos de orar por ellas (Mt.5:44; 1Tim.2:1-2), pidiendo a Dios que las utilice para hacer su voluntad. Con todo, una comunidad o sociedad siempre necesitará gente que la dirija o tener ciertos roles de autoridad o responsabilidad. No existe responsabilidad sin autoridad. Toda comunidad necesita cierto orden para que podamos luchar juntos, avanzar juntos. Así mismo, todos tenemos autoridad sobre otros en algún momento de nuestra vida, sea en menor o mayor grado. Rom.13 apunta a que tal autoridad no es propia, sino que se la debemos a Dios y debemos usarla en pos del bien común, sirviendo siempre al Señor y al prójimo.

Me encantaría profundizar también respecto a la riqueza y la pobreza, sabiendo que el ser soldados de Cristo es militar por la austeridad y por los pobres (1Tim.6:3-19, 2Tim.2:1-13; 1Cor.9:7; Heb.10:32-34; 1Jn.2:14-17), y que no podemos servirle a dos señores (Mt.6:24; Lc.16:13). Sin embargo, es un tema amplio y que se escapa de esta serie de entradas.

El tema del poder y la autoridad es complejo, sabiendo que el concepto de la Iglesia como ejército puede llevarnos tanto al rechazo de la autoridad y sociedad corruptas, así como a cooperar con las autoridades y el resto de la sociedad en la construcción de un mundo mejor. ¡Qué gran tensión tenemos en nuestra vida! ¿Es completamente malo el mundo en el que estamos? Para nada, pues lo creado por Dios es bueno (Gen.1:10,12,18,21,25,31) y hemos de amar al mundo, así como Dios ama al mundo (Jn.3:16). Si decimos que la Palabra se hizo carne, es porque Dios no menosprecia este mundo ni lo material, sino que vive en su creación (de la cual somos parte) y la santifica, como también tratamos en las entradas 15° y 16°. Lo negativo de la palabra "mundo" hace alusión a las lógicas de poder de este mundo (sometido por nuestro pecado), que son completamente opuestas al poder no violento que el Espíritu Santo nos enseña. Vemos cómo los judíos esperaban que el Mesías fuera un libertador que le hiciera guerra al imperio y reinara en su lugar, pero Jesús dice: "mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado" (Jn.18:36; Mt.22:21; Mr.12:17; Lc.20:25). En la entrega de Cristo vemos de forma sublime el carácter de la guerra que luchamos, en la que hemos de vencer el mal con el bien (Rom.12:21; 1Tes.5:15; 1Pe.3:9) y en la que los postreros serán los primeros (Mt.19:30,20:16; Mc.10:31; Lc.13:30). En esto vemos lo que Francisco de Asís[2] llamaba "lo kenótico", que es hacerse el menor, lo que Jesucristo hizo al encarnarse y nacer en un establo, al servir a los excluidos y especialmente en su muerte en la cruz. En la oración intercesora de Cristo en Jn.17, Él ora especialmente por esta tensión. Así como Él, no pertenecemos a este mundo, pero de ninguna forma nos debemos abstraer del mundo, pues Cristo nos ha enviado a éste (v.14-18). Cristo pide al Padre que nos proteja del Maligno que asola este mundo, y por lo mismo debemos estar unidos (v.21). Es aquí donde hemos de aferrarnos a Cristo, nuestra verdad, confiados en que su oración ha sido escuchada y que va delante nuestro en la batalla con todo su ejército celestial. Tengámosle a Él como estandarte, bandera o pendón y avancemos con confianza (Sal.20:5; Is.11:10-12, 62:10). No debemos temerle a esta batalla ni debemos temerle al mundo ni refugiarnos de él, pues Cristo ha vencido al mundo (Jn.16:33). ¡Aleluya! Como dice aquél grito de júbilo: "¿Quién vive? ¡Cristo! Y a su nombre: ¡Gloria! Y a su Iglesia: ¡Victoria!".

Para concluir, debo decir que es tentador usar estos conceptos para pelearnos entre nosotros, abogando por lo que uno considera bueno, negando que el otro sea cristiano si no calza con nuestra moral o nuestro ideal. Pero he de insistir que la fe no se basa en una moral ni en ideas[3], y que todos los que confesamos a Cristo somos parte de un mismo equipo, un mismo partido, un mismo ejército unido por una misma misión, siguiendo a un mismo Señor. Los cristianos no podemos ser fieles a nuestra lucha si nos peleamos entre nosotros, pues todo reino divido será asolado (Lc.11:17). Al compararnos con un ejército, hemos de entender que nuestra misión requiere de cierta disciplina, que nos entrenemos constantemente en la lectura y oración comunitaria, y que hemos de dar nuestra vida por el Evangelio, dispuestos a morir por la causa (2Tim.2:11-12)[4]. Vayamos adelante con valor, sabiendo que Cristo, al resucitar, ya venció a la muerte y con ella al pecado y al Maligno (Rom.6:9-11). Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? (Rom.8:31; Sal.27:1; Mt.16:18)

Les dejo, entonces, con tres canciones muy buenas respecto al tema. Bendiciones.

Firmes y adelante, huestes de la fe

Castillo fuerte es nuestro Dios

Yo soy un militante


[1]El Precio de la Gracia: El seguimiento, Dietrich Bonhoeffer. Ediciones Sígueme, sección "iglesia visible", pág. 194. DESCARGAR.
[2]Francisco de Asís, a quien le debemos esa hermosa oración: "Hazme un instrumento de tu paz".
[3]Nuestra fe se basa únicamente en una persona, que es Cristo, y en seguir su ejemplo.
[4]Idea que viven todos aquellos que son perseguidos por su fe, y que también encarnan los Equipos Cristianos de Acción por la Paz (http://cpt.org/), motivados por la siguiente pregunta: “¿Qué pasaría si los cristianos dedicaran la misma devoción y disciplina en sus acciones por la paz que los ejércitos dedican en sus acciones bélicas?” Recomiendo revisar el material que tienen del pacifismo en relación a la Biblia: http://cpt.org/es/resources/training/bibical_nonviolence