lunes, 4 de abril de 2016

Diálogos Evangélicos: Comemoración de los 48 años del asesinato de Martin Luther King

Hermanos y hermanas sean todo bienvenidos, esto es el programa Diálogos Evangélicos de Radio Voz de la Mujer y desde ahora podremos publicar nuestros podcast en este medio. En nuestro programa conmemoramos la muerte del gran luchador por los Derechos Civiles de las Personas de color en EE.UU. el pastor bautista Martin Luther King, ocurrida el 4 de abril de 1968. podremos conocer su vida y obra, así como relevar su legado para la construcción de un mundo mas justo. En nuestro segundo bloque recordamos el asesinato de los hermanos Vergara Toledo en Villa Francia a propósito del Día del Joven Combatiente, ante lo cual señalamos que ser combatiente en nuestro contexto también conlleva el alzamiento de nuestra voz como cristianos, estamos llamados a denunciar las injusticias en todas las esferas de la sociedad. Bendiciones!!!

viernes, 25 de marzo de 2016

Francisco Javier Gil: “Yo llegué al ranking por una razón evangélica”.


El director de la Cátedra UNESCO-USACH de Inclusión en la Educación Superior nos recibió para conversar sobre las implicancias políticas de su fe cristiana, el fondo que da sentido a su trabajo.

Las oficinas del Programa de Acceso Inclusivo, Equidad y Permanencia (PAIEP) de la Universidad de Santiago están llenas de tutores reforzando materias para los estudiantes de todas las carreras de la universidad. PAIEP no solo presta apoyo académico a través de las tutorías, sino también realiza talleres de técnicas de estudio, vocacionales y psicoeducativos, entre otros servicios gratuitos a los estudiantes.

Encontramos a Francisco Javier Gil en un rincón del segundo piso de las oficinas de PAIEP, en un pequeño escritorio repleto de documentos. Nos pide un segundo, nos ofrece disculpas por no tener una oficina propia donde atendernos, saluda a medio mundo, nos regala un calendario PAIEP 2016, nos ofrece un café. Habla pausado y con voz baja, no como imaginábamos al director de la Cátedra UNESCO-USACH de Inclusión en la Educación Superior, Doctor en Química de la Universidad Complutense de Madrid, ex rector de la Universidad Católica Silva Henríquez e investigador responsable de más de 10 proyectos FONDECYT desde 1984 a la fecha.

En los últimos años, Francisco Javier Gil ha sido entrevistado en diversos medios debido a su hijo insigne, el controversial “ranking de notas”. El objeto de esta entrevista, sin embargo, no es ése. “Les agradezco esta conversa, porque me están preguntando cosas que normalmente nadie me pregunta y que yo creo son necesarias”, nos dice.

Francisco Javier Gil Llambias es diácono permanente de la Iglesia Católica. Una pequeña cruz brilla en su camisa. Pero, nos advierte,
“tengo que hacer un preámbulo. Yo tuve la responsabilidad de presidir la Comisión de Reconciliación de la Universidad de Santiago de Chile. Esta Comisión, cuando terminó la dictadura, investigó todo el atropello a los derechos humanos que sucedieron acá en la universidad. Ahí hubo un quiebre muy fuerte en mi vida porque es tremendo. Yo no tenía respuestas para decirle a los papás de los detenidos desaparecidos. En ese proceso entonces fui encontrándome con Dios porque en el fondo yo tenía que entregarles paz, consuelo, pero de adónde me alimentaba para entregarles eso”.
Sus primeras aproximaciones con la fe cristiana, para brindar algún consuelo a los familiares de las víctimas de los detenidos desaparecidos, le fueron insuficientes.
“Yo soy un intelectual, soy un químico, necesitaba estudiar más, ilustrarme más”, afirma. Sin embargo, no fueron solo motivaciones intelectuales las que le estimularon a comprometerse de manera más institucional con la fe católica. El ministerio de diácono permanente de la Iglesia Católica, restaurado gracias al Concilio Vaticano II, fue asumido: “por conveniencia también, lo digo fríamente. Me convenía en un país como Chile donde el poder está en manos de católicos que no hacen nada, o muy poquito, para que este país funcione mejor. Entonces yo les puedo encarar en un lenguaje católico. Mucha gente que tiene mucho poder económico es católica. Cristo no nació de Plaza Italia para arriba, nació entre medio del pueblo, nació desde la sencillez, del sentir del pueblo, no estaba entre los círculos de poder y por eso lo mataron también. Para ellos es desagradable que sea un diácono el que les diga eso y a mí me gusta ser desagradable cuando una persona está equivocada”.
Una pasión es una pasión. Esto es ineludible. Francisco Javier Gil nos arrastra, suavemente, hacia su pasión: la inclusión, la equidad, el ranking de notas. Nos deslizamos, pues, sin perder el horizonte:
“Yo llegué a meterme en el mundo del ranking y todo esto por una razón evangélica. El tema del ranking viene por esto: nadie le puede quitar la vida a nadie, pero cuál es la diferencia entre quitarle la vida a alguien y quitarle su proyecto de vida a alguien, cortarle las alas y que la pobreza no permita que se puede desarrollar como persona, en plenitud. El ser humano es un potencial de muchas cosas. Podríamos usar la parábola de los talentos: los talentos Dios los distribuyó por igual entre ricos y pobres, todas las etnias y todas las culturas. Acá en la universidad yo no digo Dios, pero en mi fuero interno es Dios quien los regala”. Insiste y dispara: “cuando un niño y un joven no puede desarrollar sus talentos porque la estructura social es muy injusta, todos tenemos responsabilidad. Y cuando fuiste rector de la Católica, más responsabilidad y cuando fuiste presidente de la República, más responsabilidad. O cuando yo que soy un investigador universitario que no tengo nada que perder y si no grito y pataleo me van a pedir cuenta, me dirán: tenías todo para patalear y gritar y no hiciste nada mientras los cabros estaban golpeando las puertas de la Universidad y no los dejaban entrar”.
“Hoy día salió una carta en contra mía en El Mercurio”, nos dice, tranquilo. A pesar de la suavidad de su tono, Francisco Javier Gil logra transmitir el sentido de urgencia de su misión. Es su fe en una convicción fundamental (“todos los talentos están democráticamente distribuidos en toda la población, entre ricos y pobres, en todas las etnias y en todas las culturas”) la que le permite encarar la aguda oposición a sus ideas. Esta urgencia fue evidente cuando, al volver a las oficinas de PAIEP, tres o cuatro personas se le acercaron rápidamente para saludarle, hacerle preguntas o informarle de logros obtenidos por los diferentes equipos de PAIEP. Escucha atento, responde con calma, sonríe.

martes, 22 de marzo de 2016

La cruz y resurrección de Cristo como centro de la identidad evangélica luterana


El principal símbolo visual en casi cada centro luterano de culto es la cruz, aquel cruel instrumento de tortura y muerte que se reservaba en el imperio romano para los esclavos rebeldes, los criminales violentos y los subversivos políticos.

Este símbolo es de central importancia porque nosotros confesamos que: ‘Es aquí en la cruz donde Dios nos encuentra’.

Aquí Dios se hace presente


  • oculto en la debilidad,
  • vulnerable,
  • sufriente,
  • abandonado,
  • muriendo.
En el abismo de la desesperanza en la oscuridad más profunda, Dios viene. En la realidad penosa de nuestra mortalidad, de nuestra soledad última, de nuestra debilidad Dios nos encuentra. Al contemplar la cruz todos nuestros intentos humanos de hallarlo son inútiles, nada más que ilusiones. No podemos encontrar a Dios…
  • ni por medio de comprobar su existencia mediante las maravillas de la naturaleza, ni por el poder de la lógica,
  • ni por validar su presencia por medio de bendiciones visibles,
  • ni por tener una prescrita experiencia religiosa,
  • ni por ganar el amor divino por nuestras buenas obras,
  • ni por construir gloriosas instituciones religiosas,
  • ni por alcanzar un alto nivel de moralidad personal,
  • ni por salvarnos a nosotros mismos a través de una elevada posición social, riquezas, conocimiento, consumismo, uso de drogas, pensamiento positivo, correctísimas doctrinas religiosas, grupos de auto-ayuda, comidas saludables ni rutinas de ejercicios físicos.
Nosotros no hallamos a Dios. Es Dios quien nos halla a nosotros en medio de nuestra oscuridad, nuestra pena, nuestro vacío, nuestra soledad, nuestra debilidad.
Pero así como Cristo venció a la muerte y resucitó, sabemos que nosotros tampoco quedaremos en nuestra oscuridad.
Jesucristo resucitó y nos dio su Espíritu Santo para que gocemos de su don y para que le proclamemos en el mundo como una comunidad viva, dispuesta a servir hasta la muerte, como Él mismo lo hizo. Con su cruz y resurrección Dios nos ha hecho libres para amar en comunidad.
Tenemos que celebrar. Todo es de Dios. Todo es un regalo, una dádiva. ¡Todo! Hasta el fin de la historia, cuando Cristo vuelva a destruir todo poder maligno del tiempo presente, y dará comienzo a la nueva era del Shalom, de justicia y paz.
Nosotros anhelamos ese día. Estamos esperando que llegue ese día. Rogamos que llegue ese día, clamando: “¡Ven, Señor Jesús”. Mientras confiadamente lo esperamos seguimos el camino de la cruz. Y mientras seguimos, nos reímos, cantamos, celebramos, bailamos, damos gracias, y gozosamente confesamos que:
Todos somos mendigos. Esta es la verdad

Aleluya. Aleluya. Aleluya. 




Extraído de "BAUTIZADOS VIVIMOS. El luteranismo como un modo de vida" de Daniel Erlander.

domingo, 20 de marzo de 2016

El aborto desde una perspectiva evangélica luterana

La aprobación del proyecto de ley de despenalización del aborto en 3 causales, por parte de la cámara de diputados en Chile, ha tenido gran reacción en la sociedad. Es una discusión que lleva años, con gran oposición de parte de casi la totalidad de las iglesias cristianas.

Primero, recordar que la voz cristiana ante las cuestiones políticas y morales difícilmente es unánime. En la Iglesia Católica Romana hay un magisterio que presenta la voz oficial de los católicos (sea o no la opinión de los fieles católicos), pero en el mundo evangélico-protestante no existe tal magisterio ni representatividad, a pesar de que algunos tengan la incoherente pretensión de hablar oficialmente por los evangélicos. Al respecto, recomiendo leer este otro artículo: ¿A quién representa Javier Soto? ¿Qué es ser evangélico?

Segundo, reconocer que las iglesias luteranas suelen ofrecer posturas cristianas alternativas a la mayoría de las iglesias, especialmente en torno a la moral sexual y familiar (matrimonio, diversidad sexual, divorcio, aborto, etc.), lo que suele complicar nuestras relaciones inter-denominacionales y ecuménicas. Sin embargo, insisto que la unidad de la Iglesia no puede ir en desmedro de nuestra exhortación. La unidad no se basa en las propuestas morales ni en las ideas, sino que en la persona de Jesucristo, en quien ya somos uno y quien nos envía al mundo a trabajar juntos en su misión integral. He ahí que nuestra unidad, a pesar de las divergencias, es señal para el mundo de la poderosa obra de Dios a través del Espíritu Santo.

Cabe destacar que cuando me refiero a "la Iglesia", me refiero generalmente a la comunión de todos los cristianos, independiente de su denominación.

Volviendo al tema específico del aborto, invito a leer el siguiente documento (del cual, lamentablemente, nunca salió la última versión) preparado por la pastora luterana Ute Seibert: Consideraciones teológicas sobre al aborto; así como la carta que nos hiciera llegar la conferencia pastoral conjunta de la Iglesia Evangélica Luterana en Chile (IELCH) y la Iglesia Luterana en Chile (ILCH): Con fuerte voz clamo al Señor.

Destaco, sobre todo, que el luteranismo no se ha detenido tanto en discutir sobre la perspectiva legal y filosófica de la cuestión, sino que se ha preocupado principalmente de que los pastores asuman un postura [válgase la redundancia] pastoral. Una postura de acompañamiento a las personas que se ven enfrentadas al aborto, considerando el contexto real en que se desenvuelven. Esto me representa completamente.

En un sentido pastoral, hemos de reconocer (nos guste o no) que la decisión de abortar (o no abortar), será siempre de la madre y que hemos de respetarlas. No podemos imponernos. Por otra parte, estamos llamados siempre a luchar por la vida y en la Biblia tenemos hermosos pasajes (Jer.1:5, Is.49:1,5, Sal.139:13,15,16) en que se destaca cómo Dios nos tiene presente aún antes de nacer. Aunque el tema del inicio de la vida desde el vientre materno no es –al menos en primer lugar- el interés de estos pasajes. En este sentido no es posible centrar el mensaje del texto como haciendo referencia a la discusión sobre el inicio de la vida humana. Lo que se muestra es que el amor de Dios abarca a todos los seres vivientes, incluyendo aquellos y aquellas que están en proceso de formarse en personas.

Mas allá del contenido de los documentos compartidos, y sin profundizar mucho en aspectos teológicos ni bioéticos, me quiero referir a la situación en Chile, la cual me desconcierta por completo. Me referiré a dos aspectos, expresando mi opinión personal:
  • La propuesta protestante de un Estado Laico, enfocada siempre en promover la igualdad y la libertad de consciencia, de culto y de expresión, muy contraria a la propuesta de un Estado Religioso y a la de un Estado Laicista.
  • La solución al problema real en que la Iglesia debería trabajar, coherente a la misión integral que Dios le ha dejado.

La propuesta protestante de un Estado Laico.

Sabemos que la república chilena que conocemos hoy proviene de la colonia española, en que la iglesia católica colonial dominaba todos los aspectos de la vida. Entonces, desde el inicio de la colonia (1598) hasta la separación legal de Iglesia y Estado (Constitución de 1925) Chile fue una nación católica. Chile fue un Estado Religioso que prohibía toda expresión o práctica que no estuviera sujeta a la moral o autoridad eclesial católica, y luego la permitiría solo en privado, sin derecho a expresarse públicamente ni a aceptar a nuevos adherentes entre los chilenos. Menos mal que desde 1925 ya no es así, y en ello destaco principalmente el trabajo de los presbiterianos, como bien lo expresa el pastor Juan Wehrli en los siguientes videos:
Sin embargo, la educación en torno a los derechos de libertad de culto y expresión ha sido casi nula, y culturalmente seguimos arrastrando la sombra de la era colonial. El ideal católico sigue siendo el de una sociedad católica, el de mantener vivo el concepto de "cristiandad", en que la autoridad civil trabaja dentro a la moral expresada por el magisterio romano. El Estado se ha separado de la iglesia romana, pero como diría el Arzobispo Errázuriz: “la iglesia [católica romana] nunca abandonará el Estado”. Tengo esperanzas de que se equivoque.

Contradictoriamente, la "teología del dominio" promovida por iglesias evangélicas estadounidenses es similar a la católica-romana y ha tenido gran influencia en los evangélicos chilenos, promoviendo la idea de que el cristiano está llamado a "ser cabeza y no cola", a gobernar e imponer su moral y orden en este mundo, cosa que considero completamente anti-bíblica (Mt.20:20-28; Mr.10:35-45; Jn.18:36; Mt.22:21; Mr.12:17; Lc.20:25).

Por otro lado está el movimiento laicista anti-religoso, cuyos adherentes suelen ignorar que la separación de Iglesia y Estado se debe justamente a la fuerte convicción religiosa de los evangélicos-protestantes, que llegaron a Chile gracias a la independencia nacional. Al igual que un Estado Religioso, un Estado Laicista no admite expresiones disidentes a la ideología oficial del Estado. El laicismo busca limitar la religión y la espiritualidad a los ámbitos privados y no acepta que los cristianos argumentemos cuestiones morales o políticas a partir de nuestra fe, ni tener establecimientos confesionales de educación o de salud.

Ese enfoque laicista es realmente preocupante y está alineado a la creciente persecución e intolerancia que sufrimos los creyentes en el mundo, especialmente los cristianos. Al respecto, propongo leer el siguiente informe "Estado y Persecusión Religiosa" del movimiento Lausana, así como la Consulta sobre Discriminación, Persecución y Martirio del Foro Cristiano Mundial, además de seguir constantemente las noticias de medios cristianos [1].

Ante todo esto, hay que repasar las motivaciones iniciales de la formación de un Estado Laico, las cuales están enfocadas en promover la igualdad y la libertad de consciencia, de culto y de expresión. No deben haber ciudadanos con mayor poder sobre las decisiones del Estado que otros. En ese sentido propondría que nuestra democracia representativa caminara hacia una democracia participativa, cosa que se escapa del tema. Pero la importancia de un Estado Laico es que la postura de un ministro religioso no puede pesar más ante la ley que la de un ciudadano cualquiera, pero tampoco debe ser silenciada. El deber de los discípulos de Cristo es siempre exhortar a la sociedad a partir de la fe, pero nunca desde una postura de dominio [2].

He ahí que me desconcierta la forma arrogante en que la mayoría de los católicos y evangélicos pretenden que Chile se mantenga, a cualquier costo, dentro de lo que ellos consideren que es una moral cristiana, independiente de que sea la opinión de la mayoría o no, e independiente de que solucione el problema real o no. Sin embargo, veo con buenos ojos que los cristianos salgan a la calle a dar su opinión y su voz profética. El problema es que, en vez de verse un interés real por la defensa de la vida, destaca la hipocresía moralista "pro-vida" que se preocupa de que el humano nazca, pero luego es completamente indiferente a esa vida y a las injusticias socioeconómicas en torno al acceso a un aborto seguro o a prevenir las circunstancias que llevan al aborto.

Así mismo, lamento fuertemente la postura de muchos cristianos (incluyendo luteranos) que 1) no muestran ninguna gratitud hacia Dios por el don de la vida, argumentando que la vida del no-nacido no tiene valor o que la vida en la pobreza o la discapacidad no es digna de ser vivida, 2) promueven una moral sexualmente liviana, según la cual el sexo es exclusivamente recreativo, negando la dimensión procreativa y el compromiso amoroso inherente a toda relación sexual, 3) promueven posturas laicistas. Una verdadera pena.


La solución al problema real

Ya habiéndome referido al concepto de Estado Laico, me detengo un poco más en el proyecto de ley [3]

Primero, decirles en seguida que mi opinión personal sería la de regular efectivamente el asunto del aborto, con el fin de eliminar la clandestinidad y ayudar al Estado, a las iglesias y a las ONG's a que acompañen a las personas que se ven expuestas al aborto. Primeramente para prevenir el aborto y males relacionados, pero también para acompañar a las madres que han optado por el aborto. De todas formas, hay casos de aborto terapéutico que deberían ser una alternativa, pero siempre que sea bien reglamentado. 

La prohibición absoluta solo logra condenar a las mujeres en contextos de pobreza y no logra erradicar el aborto, sino que promueve la clandestinidad y abortos peligrosos, impidiendo que tengamos conocimiento cierto respecto a los abortos que se realizan e impidiendo que trabajemos en proyectos que ayuden a prevenirlos.

El proyecto de ley actual es un chiste. Habla de 3 causales, pero los vacíos que contiene permitirían que un médico general aborte legalmente a un niño a punto de nacer, sin justificación alguna más que su título profesional y la voluntad de la madre. En la práctica, se está legalizando el aborto a secas, pero con un disfraz que lo hace menos chocante[4].

Así mismo, el proyecto de ley no da derecho a enfermeros ni matrones a la objeción de consciencia, sino que solo a médicos.

Con todo, el aborto tiene consecuencias negativas, inmediatamente contra el no-nacido y también para la madre. Sin embargo, el aborto es más un síntoma que un problema en sí mismo. El problema real tiene que ver con:

  • La carga económica que implica tener hijos, principalmente en lo que refiere a vivienda, salud y educación, que no son consideradas derechos, sino bienes de consumo a merecer a través de la riqueza;
  • La inestabilidad y disfuncionalidad familiar, que se debe en gran parte a las bajas remuneraciones y oportunidades laborales, que obligan a que ambos padres (o los responsables de la casa) se expongan a largas jornadas que no permiten una vida familiar sana;
  • La violencia sexista que impregna nuestra cultura, de la cual nacen las violaciones, la dependencia económica de muchas mujeres y la criminalización de las mismas;
  • El alcoholismo, la drogadicción y la delincuencia, que catalizan la violencia sexista y la disfuncionalidad familiar;
  • La negligencia estatal en cuanto a su responsabilidad con los menores, cosa que se ve claramente en establecimientos del Sename, que más bien parecen cárceles en que los menores son violentados y expuestos fuertemente a la delincuencia;
  • La marginalización sistémica de las familias con integrantes de capacidades diferentes, o con alguna disfuncionalidad corporal o mental;
  • La poca educación sexual de la población y la poca prevención de la violencia sexual;
  • Nula asistencia a mujeres y familias que se ven expuestas a la necesidad de abortar;
  • Suma y sigue...
Teniendo tal tremenda lista de problemas reales, de los cuáles el aborto no es mucho más que un síntoma, me parece poco producente que la Iglesia se desgaste en negar rotundamente el síntoma, perdiendo con ello el tiempo que podría invertir en una solución real. Tampoco he escuchado nada respecto a estos problemas de parte de autoridades ni en medios abiertos, al menos no en relación al tema del aborto.

Así mismo... me preocupa que facilitar el aborto sea finalmente un parche que haga menos urgente atacar los problemas de fondo.

Respecto a la acción de la Iglesia, esta ha de estar dirigida siempre por su misión integral. Como comunidad cristocéntrica hemos de proclamar que la única solución verdadera es que nos reconciliemos con Dios, que nos volvamos a Cristo y que venga el día en que Él juzgue e instaure su reino plenamente, con el que traerá plena reconciliación y restauración para la creación entera, en todas sus dimensiones. Insisto en que ninguna conversión puede ser impuesta y que hemos de proclamar respetuosa y humildemente.

Mientras esperamos la plena instauración del reino, hemos de ser verdaderos discípulos y dar señales hoy del reino de Dios, que de alguna forma ya está presente en medio nuestro. Es en la vida comunitaria en torno a la Palabra de Dios, que el cuerpo de Cristo se hace visible, palpable y concreto para el mundo, abriendo espacios integrales de comunión con Dios. Así mismo, nosotros seremos capaces de ver a Jesús mismo en cada una de las personas que nos rodean y disponer nuestra vida en su servicio.

Que el poder civil esté legislando en torno al aborto debe ser visto como una oportunidad para proponer múltiples programas de acompañamiento a mujeres expuestas al aborto, de programas que acojan y sustenten a mujeres y niñas expulsadas de sus hogares, así como de la creación de un sistema digno de adopción y cuidado de menores, de impulsar la justicia de género y una sociedad más comunitaria, poniendo en el tapete las injusticias que nos llevan a abortar a tanta gente, sea que estén por nacer, que sean niños, que sea adultos o que sean ancianos que no encajen en el sistema neo-liberal que nos esclaviza.

No tengo tapujos en decir que el sistema económico-político en el que estamos es contrario a la propuesta cristiana y que es éste el problema real que debemos atacar. La misión de la Iglesia se caracterizará por proponer un estilo de vida distinto, por ejemplo, el que propone la ONG Tearfund: Economía Restaurativa.

He ahí mi gran exhortación, a que como cristianos nos unamos para presentar la propuesta bíblica de una sociedad comunitaria e integral, denunciando la idolatría que caracteriza el modelo imperante.


Concluyendo este artículo, y en concordancia con lo expuesto por los pastores luteranos el año pasado, lo aquí expresado no es más que mi humilde opinión como un discípulo de Cristo más. El llamado es a tratar estos temas de forma abierta y de buscar juntos, guiados por las Sagradas Escrituras y el Espíritu Santo, el camino para promocionar la vida en todos sus sentidos.

Dios nos ayude. Amén.


-------
En este artículo he decidido usar el tradicional uso masculino de forma inclusiva, tanto para hombres como para mujeres, pues es un tema complejo y deseo evitar confusiones. La cuestión del lenguaje inclusivo, aunque lo considere justo, es una tema sobre el cual todavía no hay consenso y todavía resulta engorroso.

[1] Una posible lista rápida y escueta de noticieros cristianos podría ser:
  • http://alc-noticias.net/es/
  • https://americalatinacaribe.lutheranworld.org/
  • https://www.lutheranworld.org/
  • http://protestantedigital.com/
  • http://cpt.org/es
  • http://www.globalchristianforum.org/
  • http://www.noticiacristiana.com/
  • https://www.aciprensa.com/noticias/

[2] Las iglesias evangélicas-protestantes históricas han apoyado desde la Reforma (siglo XVI) la separación de la autoridad religiosa de la civil (la de la Palabra y la de la espada). Contradictoriamente igual terminaron aliándose con el Estado y utilizaron su poder coercitivo para imponer sus dogmas y su moral, todavía bajo el concepto de "cristiandad". Personalmente, considero que la propuesta más adecuada, especialmente en nuestros tiempos posmodernos que han echado abajo la idea de "cristiandad", es la del anabautismo menonita, en la que la Iglesia estaría llamada a ser una comunidad de vida alternativa que sirve en el mundo con un testimonio pacifista e igualitario, asumiendo autoridad civil solo si esta no obliga a dominar a otro. Como luterano igual debo destacar la importancia del sacerdocio universal, según el cual un oficio civil es tan santo como un oficio religioso, y según el cual no podemos ver lo mundano y lo espiritual como dos cosas separadas.

Relacionado al tema, me siento llamado a lamentar la responsabilidad histórica que los luteranos tenemos respecto a la persecusión de anabautistas. Al respecto recomiendo leer el documento luterano-menonita: La Sanación de las Memorias: Reconciliación por Medio de Cristo.

[3] Puede leer el proyecto de ley en el sitio web de la Cámara de Diputados: https://www.camara.cl/pley/pley_detalle.aspx?prmID=10315&prmBoletin=9895-11

[4] Para conocer argumentos profesionales críticos y contrarios al proyecto de ley, recomiendo revisar el material disponible en www.sabiasque.cl. Por ejemplo, el siguiente video: https://www.youtube.com/watch?v=1KCVlyVAN4k


lunes, 22 de febrero de 2016

El perdón en el Sermón del Monte

Ante conflictos en la familia... ¿qué pasajes bíblicos son los más adecuados? El material bíblico es extenso, pero basta con el Sermón del Monte (Mt.5-7) que habla constantemente de la humildad, el amor, el perdón y el desapego para con las riquezas.

Les pego acá unos extractos que explícitamente hablan del perdón:
"Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia." Mt. 5:7, paralelo en Lc.6:7
"Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. " Mt. 5:9,
"Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio.Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel.De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante. " Mt. 5:21-26, paralelo en Lc.12:57-59.
"Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra;y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa;y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?" Mt. 5:38-48, paralelo en Lc.6:27-36.
"Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas." Mt. 6:9-12, paralelo en Lc.11:2-4.
"No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?!!Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano." Mt. 7:1-5, paralelo en Lc.6:37-38,41-42.

Si quieres profundizar en el Sermón del Monte, te recomiendo leer a Dietrich Bonhoeffer en "El Precio de la Gracia: El Seguimiento" Ediciones Salamanca, 2004, páginas 69 al 141:
https://drive.google.com/file/d/0ByPc29-u2p5nWUkyd1BNOUFDeVk/view?usp=sharing


sábado, 20 de febrero de 2016

Consulta sobre Discriminación, Persecución y Martirio: Siguiendo Juntos a Cristo

La consutla titulada "Discriminación, Persecución, Martirio: Siguiendo Juntos a Cristo", juntó a líderes de todas las corrientes del cristianismo global en respuesta a la creciente preocupación sobre la persecución de cristianos.

El Foro Cristiano Mundial organizó el evento junto a la Iglesia Católica (Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos), la Comunión Pentecostal Mundial (Pentecostal World Fellowship), el Consejo Mundial de Iglesias y la Alianza Evangélica Mundial.

Es, posiblemente, el primer encuentro de la historia moderna entre todas las tradiciones del cristianismo global en torno a la persecución.

En mensaje de la consulta también se pidieron disculpas, mostrando arrepentimiento por las veces en la historia que las iglesias se han perseguido unas a otras y a otras comunidades religiosas.

Teniendo en cuenta el aumento de la persecución religiosa en el mundo (del cual el 80% es hacia cristianos), los participantes enfocaron su mensaje en dos preocupaciones claves:

  • un llamado a las iglesias a la solidaridad;
  • un llamado a los gobiernos a respetar y proteger la libertad religiosa y la seguridad.

El llamado hacia las iglesias es a fortalecer, urgentemente, la solidaridad de todos los cristianos en la cara de la discriminación, persecusión y martirio en el siglo XXI. El mensaje exhorta:

  • a cristianos a orar por todos los que sufren discriminación y persecución;
  • a organizaciones cristianas a nivel regional, nacional y local de todas las tradiciones a aprender, orar y trabajar juntos por los perseguidos;
  • a iglesias a comprometerse en diálogo y co-operación con otras comunidades de fe, estando alerta y audaces ante la discriminación y la persecución.
En una serie de exhortaciones al gobierno y cuerpos seculares, el mensaje también llamó a:
  • todos los gobiernos a respetar y proteger la libertad religiosa y de creencia de todas las personas, como un derecho humano fundamental;
  • todos los medios de comunicación a informar de forma apropiada y sin prejuicios las violaciones a la libertad religiosa, incluyendo la discriminación y persecución hacia cristianos como hacia otras comunidades de fe;
  • todas las instituciones de la educación a desarrollar oportunidades y herramientas para enseñar sobre derechos humanos a la juventud, así como de tolerancia religiosa, sanación de la memoria y hostilidades pasadas, y formas pacíficas de resolución de conflictos y reconciliación.


Leer noticias del Foro Cristiano Mundial: http://www.globalchristianforum.org/docs/2016.01%20GCF%20News%20EN.pdf

Más material sobre la consulta sobre Discriminación, Persecución y Martirio: Siguiendo Juntos a Cristo: http://resources.globalchristianforum.org/pages/themes.php

El mensaje de la consulta en español:


sábado, 6 de febrero de 2016

A 110 años del natalicio de Bonhoeffer: ¿Por qué seguir leyéndolo?

Fuente: https://enelbalconyenelcamino.wordpress.com/2016/02/04/a-110-anos-del-natalicio-de-bonhoeffer-por-que-seguir-leyendolo/#_ftnref1
3692
Mis palabras no tienen la intención de erigirse como un canto laudatorio a un mártir impecable e incuestionable. Sin lugar a dudas, eso sería una ofensa a la memoria de Bonhoeffer, quien con claridad y firmeza relevaba la condición de “santos-pecadores” de los creyentes. Eso es lo que vemos en la historia de la iglesia, no prohombres ni héroes, sino sujetos que obraron por la gracia recibida, mediante la fuerza del Espíritu, como también por las falencias resultantes del pecado, que no es otra cosa que el apartar la mirada del Creador.
 Ahora bien, tampoco es el acto falaz de erigir a un “Bonhoeffer conservador”, e inclusive de derecha, cuya biografía incluso puede ser loada por George W. Bush; ni la construcción del relato izquierdoso del “Che Guevara luterano”, rescatado sólo por su praxis martirial, por su muerte en la resistencia contra el Führer; ni mucho menos la invención de cierto fundamentalismo antitodo (ojo que no estoy refiriendo a toda esa vertiente), que señala los pecados del “teólogo liberal” que muere en su ley, y que por ende, nada de rescatable tiene en su vida y su obra. Lo que pretendo, simplemente, es el rescate, o más bien, la aproximación a la obra de un sujeto que vivió en un momento de la historia y que manifestó los rigores, certezas y contradicciones de una hora particular; de un hombre en un tiempo y un espacio, con todo lo que eso implica. Ver a Bonhoeffer, es encontrarse con un cristiano, un evangélico con bastantes peculiaridades que difícilmente pueden ser delimitadas por la lectura manualística de ciertos “teólogos”, un predicador apasionado y profundo de las Escrituras, uno de los fundadores de la Iglesia Confesante, uno de los autores intelectuales de un tiranicidio frustrado, uno que es mártir en tanto no sólo es alguien que muere, sino quien porta un testimonio que lleva a que su presencia física sea extirpada de la faz de la tierra.
 Entonces, parafraseando a Mariátegui, acá no se trata de hacer calco y copia de las lecturas bonhoefferianas, se trata más bien, de leerlo desde nuestros propios lugares de producción, para crear heroicamente las herramientas que pueden seguir beneficiando a la iglesia en su acción misional en el mundo. ¿Por qué seguir leyendo al pastor y teólogo nacido en Breslau en 1906 un día como hoy? Creo, que por algunas razones como las que me arriesgaré a dar, entendiendo que estas líneas más que un análisis detallado de la obra de Bonhoeffer, buscan ser un estímulo a su lectura. Las razones que propongo son:
1. Por su refutación al liberalismo teológico: Por eso causa una sonrisa y, a veces, otro tipo de reacciones, cuando alguien señala que Bonhoeffer era teológicamente liberal. Quien así procede es porque no ha leído ni media página de lo que él señaló al respecto, y se conformó con la lectura de manuales, o simplemente con la escucha de algún profesor trasnochado. Basta leer el registro de sus discusiones, respetuosas por lo demás de la persona y las ideas, con su profesor Adolf von Harnack. O basta ver el prólogo de su libro“Los salmos: El libro de oración de la Biblia”, para notar que la lectura bíblica es un acto mayor que la mera aplicación del método histórico-crítico (¡y de cualquier otro método hermenéutico!), resultado de la ciencia naturalista, sino una experiencia espiritual de encuentro con la Palabra de Dios, en la que incluso, misteriosamente, oraciones humanas son aquello. Eso era una acción contracultural contra el método que era la ciencia racionalmente incuestionable en las facultades de teología de la fecha.
2. Por su rescate de la catolicidad de la iglesia: Esto en Bonhoeffer era, al igual que en el punto anterior, un acto contracultural, puesto que él provenía de una denominación eclesial que se definía como nacional y que, aún más, estaba ligada al Estado. Por ende, la ecumenicidad de la iglesia, entendida como el alcance universal de la misma, fue un descubrimiento para él, toda vez, que lo que nos debiera unir es la lectura y recepción consciente del mensaje de la Palabra. Hay creyentes de Cristo, pertenecientes a su iglesia, más allá de los límites que pretendemos imaginar. Esto hace total sentido con la idea de laiglesia invisible, aquella que reconoceremos en su total extensión en el Reino consumado.
3. Por su entendimiento de la gracia: Quizá aquí esté el máximo aporte de Bonhoeffer a la teología protestante, la comprensión de la gracia, puesto que ésta fue una de las doctrinas fundantes de la Reforma del siglo XVI. Leyendo “El precio de la gracia. El seguimiento”, nos encontramos con la comprensión de una gracia cara, que al Padre le cuesta su Hijo, que al Hijo le cuesta la muerte ignominiosa en la cruz y que al discípulo le cuesta el seguimiento, es decir, el cortar la mano que hace caer, viene a ser antídoto a dos extremos presentes en distintas denominaciones eclesiales: el legalista y el antinomianismo, ambos espurios hijos de la cristiandad. Es el mensaje que exhorta a aquél que no mira la cruz y que depende de sus obras, como también es el mensaje confrontador para aquél que piensa y cree que Dios te acepta “tal como eres”, sin cambios en la vida y sin esfuerzo en la práctica de la santidad. Es decir, estamos frente a una comprensión que nos recuerda que el resultado de la salvación son las buenas obras, lo que para un reformado que lee, se traducirá en mayor gloria de Dios.
4. Por la práctica de la espiritualidad: Leer a Bonhoeffer, produce en quien lo hace con honestidad, un reencuentro con la espiritualidad. Con la lectura orante de la Biblia, con la meditación detenida de ella, con las disciplinas espirituales, con la confesión de los pecados, cuya riqueza no está en el que realiza dichos “ejercicios”, sino más bien, en quien debe ser fundamento y centro de los mismos: Cristo, porque “no es la pobreza de nuestro corazón, sino la riqueza de la Palabra de Dios la que debe determinar nuestra plegaria”[1] Y esto también es contracultural, pues apelaba en su contexto a una práctica dejada de lado por el liberalismo que se sustentaba en los ideales ilustrados de la razón moderna. Bonhoeffer apelaba a la mística, a la relación devocional con el Redentor, en la que cada acto realizado tiene un cariz espiritual. Era un batatazo al academicismo flemático en pos de una reflexión que diga algo para el aquí y el ahora, como también para el más allá.
5. Por su énfasis en la vida comunitaria: “Vida en comunidad”, sigue siendo lectura obligada para quienes están trabajando en la construcción de comunidades eclesiales, pues centra la mirada en Cristo que es autor y fundamento de la iglesia, pone la mirada en los otros que son tan pecadores como uno, lo que acrecienta una mirada realista frente al ensueño de la “iglesia ideal” de la que uno se va simplemente por la molestia. Es la muestra de vidas que se unen en adoración al Creador, mandatada en la Biblia, ligados fuertemente por el amor al prójimo. Esto, porque la comunidad es la obra del Dios vivo que nos permite una comprensión más firme de la gracia. Cito in extenso: “Debemos persuadirnos de que nuestros sueños de comunidad humana, introducidos en la comunidad, son un auténtico peligro y han de ser destruidos, so pena de muerte para la comunidad. Quien prefiere el propio sueño a la realidad se convierte en un destructor de la comunidad, por más honestas, serias y sinceras que sean sus intenciones personales. / Dios aborrece los ensueños piadosos porque nos hacen duros y pretenciosos. Nos hacen exigir lo imposible a Dios, a los demás y a nosotros mismos. Nos erigen en jueces de los hermanos y de Dios mismo. Nuestra presencia es para los demás un reproche vivo y constante. […] /Todo lo contrario sucede cuando estamos convencidos de que Dios mismo ha puesto el fundamento único sobre el que edificar nuestra comunidad y de que, antes de cualquier iniciativa por nuestra parte, nos ha unido en un solo cuerpo por Jesucristo; pues entonces no entramos en la vida en común con exigencias, sino agradecidos de corazón y en actitud de recibir. Damos gracias a Dios por todo lo que ha obrado en nosotros. Le agradecemos que nos haya dado hermanos que viven, ellos también, bajo su llamada, bajo su perdón, bajo su promesa. No nos quejamos por aquello que no nos da, sino que le damos gracias por cuanto nos concede cada día. Nos da hermanos llamados a compartir nuestra vida pecadora bajo la bendición de su gracia. […] Cuando la vida en comunidad está gravemente amenazada por el pecado y la incomprensión, el hermano, aunque pecador, sigue siendo mi hermano. Estoy con él bajo la palabra de Cristo, y su pecado puede ser para mí una nueva ocasión de bendecir a Dios por permitirnos vivir bajo su gracia. La hora de la gran decepción por causa de los hermanos puede representar para todos nosotros un momento verdaderamente saludable, pues nos hace comprender que no podemos vivir de nuestras propias palabras ni de nuestras obras, sino únicamente de la palabra y de la obra que de verdad nos une con otros, a saber: el perdón de nuestros pecados por Jesucristo”[2].
6. Por su claro entendimiento de la relación entre evangelio y relevancia:Lamentablemente las modas tergiversan a los autores, y es probable que algunas de las reacciones antitodo sean resultado de dicho constructo. Bonhoeffer, el adalid de la relevancia, es una falsificación histórica, puesto que sólo enuncia una media verdad. Los verdaderos adalides de la relevancia eran aquellos que desde la Iglesia Luterana adscribieron al nazismo e hicieron más que genuflexiones a Adolf Hitler y sus esbirros. Ellos estaban a la orden del día. Ellos seguían “los signos de los tiempos” disociados del mensaje. Y esto nos lleva a pensar en Bonhoeffer y su “Ética”, que responde en situaciones complejas a preguntas hechas desde el presente, y desde un presente que exige compromisos y decisiones que no reportan una cotidianidad en contextos de estabilidad social, mostrándonos una vez más que el cristianismo no sólo es expresión de fe, sino una mirada omnicomprensiva de la realidad. Mirada que se hace preguntas y que responde de manera ofensiva a quienes están inmersos en la comodidad de la iglesia intramuros. Pero que se entienda, el mensaje de Bonhoeffer es el mensaje que confiesa a Jesús y la Escritura, que se detiene y basa en dicha proclamación que nace de la fuente de agua viva y no en las cisternas rotas que no retienen agua (Jeremías 2:13). Para el pastor que a la vez es teólogo, la relevancia no está en ponerse a la orden del día. La relevancia de un cristiano está en Cristo y su mensaje y si no está en ella no es. Es agua edulcorada, demasiada actualización que ofende incluso como pregunta. Es entonces, refiriendo a la compilación de sus cartas en prisión, una resistencia que se somete. Resistencia contra el líder y el imperio que se alza como dios y como verdad, enseñándonos a ser minoría que no lloriquea con complejo de víctima, sino más bien, comunidad que avanza en las luchas cotidianas en medio de una cultura que contraviene aquello que creemos, pero que sigue enunciando el mensaje con responsabilidad y claridad. Resistencia de quienes entienden que su verdadera libertad está en quien es Señor de todo y que ella ha sido provista para amar y servir.
 Por estas razones, creo que la lectura de Bonhoeffer sigue siendo pertinente. Manos a la obra. Hay mucho que leer…
 Luis Pino Moyano.

Deja un comentario

[1] Dietrich Bonhoeffer. Los Salmos: El libro de oración de la Biblia. Bilbao, Editorial Desclée de Brouwer, 2010, p. 19.
[2] Dietrich Bonhoeffer. Vida en comunidad. Salamanca, Ediciones Sígueme, 2014, pp. 21-23.
Publicado por